9. Al final de la tercera semana
9 de marzo de 1996
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Hemos llegado al final de la tercera semana; en ella hemos visto:
- el trabajo de las comisiones,
- el funcionamiento de la Comisión Central de Coordinación,
- la prueba de la Asamblea, que se ha ejercitado en el paso de la presentación
de un documento desde su primera etapa hasta su aprobación, con
las siguientes etapas:
- propuesta de la comisión,
- ruego de aclaraciones,
- debate general,
- votaciones de sondeo,
- nueva presentación de la propuesta,
- sucesivas votaciones sobre el mismo texto con posibilidad de pedir
una nueva formulación del mismo.
Las comisiones han hecho su primera confrontación, han llegado
a algunas convergencias y se disponen a presentar en el aula la redacción
de su documento.
La Comisión Central se ha reunido dos veces; ha tenido un estilo
sobrio y conciso, y ha escuchado a los presidentes de comisión para
resolver posibles problemas de coordinación y superposición.
El Vicario del Rector Mayor se congratula con los presidentes, portavoces
y secretarios de comisión por el trabajo. Hace también algunos
comentarios sobre la dinámica del Capítulo y trata algunas
cuestiones.
En cuanto a la dinámica del Capítulo, subraya la
serenidad interior de todos; hay tiempo y lugar para exponer las propias
ideas, sobre todo en las comisiones; todos deben ofrecer fundamentos sólidos
y razones convincentes de lo que dicen, siguiendo el método del
discernimiento. También alude a la libertad de expresión
y a la voluntad de participación. Ello ha producido indudables beneficios
en la asimilación personal y para el documento, que así refleja
la sensibilidad general.
Respecto al estudio y creación de estructuras de gobierno,
indica algunos elementos que conviene no olvidar:
- El sentido de objetividad, que es el servicio general del gobierno
ordinario. Después de exponer las preferencias e intereses personales,
hay que pasar:
- del sentimiento a la razón,
- de la parte al todo.
Dice asimismo el Vicario del Rector Mayor que no sería bueno
descuidar la visión de conjunto a cambio de puntos de vista particulares;
nuestra Asamblea no está para repartir un capital, sino para dar
consistencia a la Congregación en su vida y en su acción.
- La segunda cosa que hay que tener en cuenta es el conjunto coherente
de las estructuras de las que depende el funcionamiento. El P. Vecchi lo
explica con dos ejemplos sobre la relación entre la labor de los
consejeros regionales en su Región y las tareas del Consejo General
para todas las regiones y cuestiones importantes de la Congregación.
En cuanto a los posibles nuevos cargos: los sectores son importantes, pero
lo es más todavía la capacidad del Consejo General para afrontar
los problemas de conjunto. Después se refiere al criterio de proporcionalidad,
y subraya que es necesario activar los sectores adecuándolos a las
posibilidades de la Congregación. Pensar que, donde hay una necesidad
urgente, hay que crear inmediatamente estructuras, parece una lógica
demasiado inmediata en la articulación de las 89 circunscripciones
de la Congregación. Además de la distribución horizontal
de los quehaceres, hay otra vertical, que corresponde al principio de subsidiariedad:
el consejero regional no tiene relación directa con las comunidades
locales, sino con los equipos y estructuras inspectoriales y regionales.
Los cargos centrales no están llamados a repetir con mayor autoridad
lo que ya está confiado a la responsabilidad inspectorial, sino
a insistir en una coordinación superior.
- Don Juan Vecchi termina poniendo de relieve otros tres puntos acerca
del funcionamiento de las estructuras de transmisión.
- Conformidad con la misión, aunque teniendo presente que la misión
no se agota en la suma de los sectores que la cumplen; hay problemas que
afectan a la vida de las comunidades y a las fuerzas de que se dispone,
a la colocación en el contexto, etc.
- Las dimensiones sobre lo que hoy debe hacer, en la Congregación,
el Consejo General en su conjunto, con la organización y jerarquización
de los distintos sectores; es decir, no concebir el ámbito de los
dicasterios simplemente por el nombre que llevan (misiones, pastoral juvenil...),
sino por lo que la Congregación Salesiana puede y debe hacer.
- Un criterio de acción: proporción entre sugerencia de
propuestas y su comunicación y realización; es inútil
que abunden las propuestas de sector si quien debe recibirlas no tiene
tiempo ni fuerzas para llevarlas a cabo. En tal caso, el Consejo General
debe preocuparse de otros problemas de conjunto.
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