9. Al final de la tercera semana

9 de marzo de 1996

ANEXO NÚM. 09

[269]

Hemos llegado al final de la tercera semana; en ella hemos visto:

  • el trabajo de las comisiones,
  • el funcionamiento de la Comisión Central de Coordinación,
  • la prueba de la Asamblea, que se ha ejercitado en el paso de la presentación de un documento desde su primera etapa hasta su aprobación, con las siguientes etapas:
    • propuesta de la comisión,
    • ruego de aclaraciones,
    • debate general,
    • votaciones de sondeo,
    • nueva presentación de la propuesta,
    • sucesivas votaciones sobre el mismo texto con posibilidad de pedir una nueva formulación del mismo.

Las comisiones han hecho su primera confrontación, han llegado a algunas convergencias y se disponen a presentar en el aula la redacción de su documento.

La Comisión Central se ha reunido dos veces; ha tenido un estilo sobrio y conciso, y ha escuchado a los presidentes de comisión para resolver posibles problemas de coordinación y superposición. El Vicario del Rector Mayor se congratula con los presidentes, portavoces y secretarios de comisión por el trabajo. Hace también algunos comentarios sobre la dinámica del Capítulo y trata algunas cuestiones.

En cuanto a la dinámica del Capítulo, subraya la serenidad interior de todos; hay tiempo y lugar para exponer las propias ideas, sobre todo en las comisiones; todos deben ofrecer fundamentos sólidos y razones convincentes de lo que dicen, siguiendo el método del discernimiento. También alude a la libertad de expresión y a la voluntad de participación. Ello ha producido indudables beneficios en la asimilación personal y para el documento, que así refleja la sensibilidad general.

Respecto al estudio y creación de estructuras de gobierno, indica algunos elementos que conviene no olvidar:

  • El sentido de objetividad, que es el servicio general del gobierno ordinario. Después de exponer las preferencias e intereses personales, hay que pasar:
    • del sentimiento a la razón,
    • de la parte al todo.

Dice asimismo el Vicario del Rector Mayor que no sería bueno descuidar la visión de conjunto a cambio de puntos de vista particulares; nuestra Asamblea no está para repartir un capital, sino para dar consistencia a la Congregación en su vida y en su acción.

  • La segunda cosa que hay que tener en cuenta es el conjunto coherente de las estructuras de las que depende el funcionamiento. El P. Vecchi lo explica con dos ejemplos sobre la relación entre la labor de los consejeros regionales en su Región y las tareas del Consejo General para todas las regiones y cuestiones importantes de la Congregación. En cuanto a los posibles nuevos cargos: los sectores son importantes, pero lo es más todavía la capacidad del Consejo General para afrontar los problemas de conjunto. Después se refiere al criterio de proporcionalidad, y subraya que es necesario activar los sectores adecuándolos a las posibilidades de la Congregación. Pensar que, donde hay una necesidad urgente, hay que crear inmediatamente estructuras, parece una lógica demasiado inmediata en la articulación de las 89 circunscripciones de la Congregación. Además de la distribución horizontal de los quehaceres, hay otra vertical, que corresponde al principio de subsidiariedad: el consejero regional no tiene relación directa con las comunidades locales, sino con los equipos y estructuras inspectoriales y regionales. Los cargos centrales no están llamados a repetir con mayor autoridad lo que ya está confiado a la responsabilidad inspectorial, sino a insistir en una coordinación superior.
  • Don Juan Vecchi termina poniendo de relieve otros tres puntos acerca del funcionamiento de las estructuras de transmisión.
  • Conformidad con la misión, aunque teniendo presente que la misión no se agota en la suma de los sectores que la cumplen; hay problemas que afectan a la vida de las comunidades y a las fuerzas de que se dispone, a la colocación en el contexto, etc.
  • Las dimensiones sobre lo que hoy debe hacer, en la Congregación, el Consejo General en su conjunto, con la organización y jerarquización de los distintos sectores; es decir, no concebir el ámbito de los dicasterios simplemente por el nombre que llevan (misiones, pastoral juvenil...), sino por lo que la Congregación Salesiana puede y debe hacer.
  • Un criterio de acción: proporción entre sugerencia de propuestas y su comunicación y realización; es inútil que abunden las propuestas de sector si quien debe recibirlas no tiene tiempo ni fuerzas para llevarlas a cabo. En tal caso, el Consejo General debe preocuparse de otros problemas de conjunto.