Intervenciones de don Juan E. Vecchi en la Asamblea

Entresacamos, de las ACTAS DE LAS ASAMBLEAS CAPITULARES,

algunas aclaraciones e intervenciones

de don Juan E. Vecchi,

primero como Vicario y, después, como Rector Mayor.

7. Respuesta a diversas preguntas sobre el estado de nuestra Congregación

27 de febrero de 1996

ANEXO NÚM. 07

[259]

Aclaraciones sobre el gobierno, la estructura central de la Congregación y el funcionamiento de uno y otra (cf. Informe, núm. 254).

Varias preguntas reflejan ciertas opiniones sobre la validez de las actuales estructuras y su funcionamiento, o bien proponen que uno de los temas de este Capítulo sea el debate sobre la estructura central de la Congregación. El Vicario del Rector Mayor, en vez de contestar a cada una de ellas por separado, da una respuesta global.

Por estructura central de la Congregación se entienden los cargos fundamentales del Consejo General: Rector Mayor, su vicario, consejeros de dicasterios y consejeros de regiones. Lo más complejo es la articulación de los consejeros regionales y los de dicasterios. En el núm. 254 del Informe aparece la reflexión del Consejo General sobre la estructura central y su funcionamiento, reflexión que se hizo en dos momentos: el primero tuvo lugar cuando aún lo presidía don Egidio Viganò. El Consejo General opina que la articulación actual funciona y es la mejor a la hora de coordinar la comunicación con las diversas partes de la Congregación y la animación de los sectores generales de la Congregación (formación, pastoral juvenil, familia salesiana, comunicación, economía...), y facilita el movimiento, los contactos y la reflexión en el ámbito nacional y mundial. En cuanto a su funcionamiento, parece substancialmente bueno en el ámbito regional y en su relación con las inspectorías. También parece bueno en su capacidad de propuesta, de producción de materiales y de asistencia.

Las dificultades están:

  • en la definición práctica de las incumbencias de los consejeros, que debe aclararse y constar por escrito;
  • debemos mejorar la capacidad de afrontar los problemas desde una perspectiva global, pasando más tiempo juntos y superando cierta concepción sectorial del propio cargo;
  • también debemos tender a una programación más unitaria, que será más fácil si los consejeros de dicasterio pasan más tiempo en la Dirección General; se evitarían ciertas superposiciones en áreas comunes o sectores que ya son atendidos en el ámbito inspectorial o nacional.

En cuanto a la propuesta de debatir otra vez la estructura central del gobierno de la Congregación, don Juan Vecchi afirma que es de sabios tener en cuenta el camino hecho al revisar la estructura actual en sus ámbitos mundial, inspectorial y local, gastando no poco tiempo en explicitar las razones y llegar a un acuerdo, en la substancia y en los detalles, por parte de dos tercios de esta Asamblea. Insiste, por tanto, en que para una empresa de este género hay que preparar el tema, a fin de no perder su visión orgánica (cf. la experiencia de los capítulos generales 20º, 21º y 22º).

Respecto a la petición de organizar las Regiones conforme a la nueva geografía de la Congregación, asegura que tal necesidad figurará en el orden del día teniendo a la vista las reflexiones hechas por el Consejo General. En cuanto a la posibilidad de estudiar un nuevo planteamiento de los dicasterios, don Juan Vecchi recuerda que el Rector Mayor tiene autoridad para moverse con facilidad en el ámbito de las atribuciones de cada dicasterio; en tal sentido, pues, serían útiles las sugerencias de este Capítulo. También se siente como problema la situación del dicasterio de Comunicación Social. El Consejo General ha considerado todos estos problemas, pero no ha llegado a soluciones claras y seguras; el Regulador tiene las conclusiones.

En cuanto a la petición de evaluar las visitas de conjunto, el Vicario del Rector Mayor dice que el hecho de que existan desde 1972 y su evaluación cada seis años demuestran su validez. En 1984 don Egidio Viganò presentó al XXII Capítulo General el resultado de dicha evaluación y subrayaba los siguientes aspectos, que siguen siendo las razones de su validez. Las visitas de conjunto son:

  • un momento de comunión e intercambio,
  • un momento de verificación y de síntesis,
  • una ocasión para lanzar, sobre todo, el último Capítulo General,
  • un momento de animación de los inspectores y de sus Consejos.

Indudablemente hay elementos mejorables:

  • en la selección de los temas,
  • en la preparación de los Consejos inspectoriales y de los consejeros generales,
  • en dar las orientaciones concretas que haya que seguir,
  • en el esfuerzo de aplicar sus conclusiones.

La evaluación global del Vicario del Rector Mayor sobre las visitas de conjunto es de buena suficiencia; en algunos casos son incluso muy positivas. Sus efectos son abundantes y apuntan en diversas direcciones. Conviene no dejarse influir por el solo aspecto parcial de la utilidad inmediata.

[260]

Sobre el valor significativo de nuestra presencia pastoral

Se afrontan sintéticamente una serie de preguntas acerca de la identidad salesiana, el crecimiento numérico y la originalidad educativa de la parroquia. Se parte de la constatación de que los Capítulos Generales 20º y 21º y otros documentos han ido dilucidando la identidad de la parroquia; también se ha ilustrado su identidad en algunas reuniones de regiones presididas por el consejero de Pastoral Juvenil e incluso por el Rector Mayor. Se ha producido gradualmente una mejora, a medida que se han ido substituyendo sus responsables por otros de nueva mentalidad.

Facilitan una definición práctica más clara de la identidad de la parroquia:

  • la actualización del concepto de parroquia (comunidad, misión);
  • la indicación de las prioridades que debe dar el proyecto a sus distintas dimensiones, dando más relieve a las educativas y juveniles;
  • equilibrar los compromisos parroquiales.

Hay que corregir la impresión de que resulta excesivo el crecimiento numérico de nuestras parroquias, distribuyéndolas entre 88 inspectorías y viendo las razones por las que se aceptan (utilidad pastoral, expansión misionera, apremiantes peticiones de los obispos, necesidad de ocupar a cierto personal salesiano).

[261]

Aclaraciones sobre el Movimiento Juvenil Salesiano y el influjo y los límites de la espiritualidad juvenil salesiana (cf. Informe, núm. 265).

Don Juan Vecchi dice que el Movimiento Juvenil Salesiano se ha desarrollado como implicación educativa y apostólica de jóvenes que se sienten unidos por la misma espiritualidad y han entablado relaciones en las diversas concentraciones y encuentros. Su organización y estructura se reduce a lo mínimo e indispensable. Los resultados son buenos, aun cuando se palpan ciertos límites en el camino de maduración de los jóvenes y a veces puede reducirse a simple activismo. Esto se debe, en parte, a la condición juvenil y en parte también a la capacidad o incapacidad del salesiano de acompañar espiritualmente a los jóvenes.

En cuanto a la afirmación de que el oratorio se expone a carecer de significado educativo, don Juan Vecchi lo admite, diciendo que algunos oratorios carecen de propuestas y de relación educativa, de implicación y oferta de contenidos.

A la petición de criterios para una pastoral vocacional renovada, el Vicario del Rector Mayor responde refiriéndose, ante todo, a la literatura salesiana de que disponemos, y subraya los siguientes puntos:

  • trabajar con la edad que hoy resulta más fecunda - adolescentes y jóvenes -, aunque sin descuidar a los preadolescentes,
  • interés de las comunidades locales,
  • ambiente de propuesta,
  • acompañamiento en el camino de fe,
  • experiencias significativas de oración y de implicación apostólica,
  • discernimiento,
  • acompañamiento en el desarrollo vocacional personal.

Dice también que en nuestra Congregación se ha trabajado bien en los itinerarios de fe que de ordinario pueden seguirse en los grupos.

[262]

En cuanto a la relación entre fecundidad vocacional y calidad pastoral, don Juan Vecchi responde que las vocaciones son ciertamente un regalo de Dios, que hay contextos difíciles, que algunas categorías de jóvenes (drogadictos y problemáticos) son menos fecundas, y que no sólo la acción pastoral, sino también la vida de la comunidad está en el origen de las vocaciones. Advierte, sin embargo, que en el texto [del Informe] se dice que se trata de un signo (no el único), que la vida de comunidad es parte integrante de nuestra pastoral juvenil y que, cuando se habla de vocaciones, nos referimos a las sacerdotales y religiosas, pero también a las laicales.

[263]

Respecto a las aclaraciones pedidas sobre los cometidos y tareas que nos ofrecen las diócesis (cf. Informe, núm. 270), el Vicario del Rector Mayor hace ver, por una parte, cierto peligro de diocesanización de los religiosos y, por otra, que hay experiencias positivas. Los criterios para aceptarlos son: la consonancia con nuestro carisma, la responsabilidad de la Inspectoría, la necesidad y la proporción. Dice también que trabajar para la Iglesia local no significa necesariamente asumir compromisos diocesanos. El carisma debe conservar su tensión hacia las fronteras. Nuestras relaciones con las diócesis parecen buenas en el 99% de los casos. Las dificultades se deben a veces a la personalidad del obispo o a la del salesiano o a la misma forma de considerar nuestro carisma y nuestra presencia. De todos modos, se reafirma la necesidad de que los salesianos estén presentes activamente en la vida de las Iglesias locales y sean elemento de comunión.

[264]

La formación

El P. Vecchi asegura que no es posible dar, con responsabilidad intelectual, un cuadro completo de las razones de los abandonos, por falta de datos suficientes para considerar y estudiar el fenómeno en su conjunto. La Secretaría General y el dicasterio de Formación han pedido que se les mande un informe bien estudiado por parte del inspector y una descripción suficiente por parte del interesado sobre la historia de su decisión. Pero no suelen llegar ni el uno ni el otro. Nos falta, pues, material de estudio. Además, este estudio conviene hacerlo en el ámbito regional, dado que las causas son distintas. En el Informe sobre el estado de la Congregación se dice que tal verificación se ha hecho en España, en la Región del Atlántico y en la India.

[265]

Los coadjutores

Se pregunta si la llamada "paridad jurídica" es motivo de disminución de las vocaciones a coadjutor y si tal cuestión puede considerarse cerrada. El Vicario del Rector Mayor dice que no parece que el hecho de que entre nosotros la autoridad máxima sólo se confíe a sacerdotes sea un obstáculo fundamental. En este momento habría que decir que es un criterio de discernimiento, en el sentido de que quien aspira a vivir a toda costa una figura diversa de religioso laico no está destinado a la Congregación Salesiana. Lo mismo que no está destinado a nuestra Congregación quien pretenda vivir un tipo de sacerdocio poco o nada conforme con nuestro proyecto comunitario. No podemos excluir una nueva etapa de reflexión y discernimiento. De todas formas, habrá que buscar la luz en el carisma, en el tipo de comunidad y de misión y, por tanto, en el tipo de guía que la Congregación desea, y no en la esperanza de tener más vocaciones con el cambio.

Una comisión teológica postsinodal estudia la posibilidad de una tercera clase de Instituto de Vida Consagrada, llamado "mixto": ni clerical, ni laical; sin embargo, dicha comisión advierte ya que cada Instituto debe profundizar su realidad carismática, misión, comunidad y espiritualidad.

[266]

Hay quien habla de carencias en el contenido de la formación permanente, sobre todo en el conocimiento de la situación juvenil y en la comprensión de la cultura. Don Juan Vecchi hace notar que la formación permanente no se identifica con un cursillo; lo que cuenta es la capacidad de una persona para hacer constantemente una síntesis dinámica de las realidades e ideas con las que entra en contacto, gracias a la robustez de su estructura espiritual (que a veces resulta insuficiente). Un buen cursillo tiene presente esto y proporciona abundancia de estímulos y claves de lectura. Quiere decir que el contenido sobre la condición y misión juvenil ofrecido a las comunidades por el respectivo dicasterio o equipo responde a la formación permanente. Así se comprende por qué, en un determinado período, los cursillos insisten en los aspectos personales, como son la espiritualidad, el sentido de la consagración y la naturaleza de la misión. Las razones por las que se cede vocacionalmente están más en esta línea que en la falta de conocimiento de la condición juvenil.

[267]

Familia Salesiana

En cuanto a los grupos de la Familia Salesiana, fuera de los tres previstos en nuestros Reglamentos Generales (Cooperadores, Antiguos Alumnos y Voluntarias de Don Bosco), los salesianos tenemos una responsabilidad de comunión en ellos, pero ninguna obligación de animación ni de asistencia espiritual. Les prestamos el servicio que nos es posible dentro de la economía general de nuestra misión y bajo la responsabilidad de los inspectores y directores.

Los Amigos de Don Bosco son una realidad en movimiento, sin estructuras ni órganos de conexión; hay un lazo de unión afectivo con san Juan Bosco. Este Capítulo General podrá decir algo más.

No se habla de las dificultades, cuando las hay, con las Hijas de María Auxiliadora por una simple cuestión de honradez: faltan elementos serios de análisis. A veces los problemas se deben a personas; un asunto como éste habría que afrontarlo de común acuerdo con nuestras Hermanas. Generalmente la relación es buena, respetuosa y fraterna, aunque todavía no se haya encontrado el punto de colaboración ideal en las obras; reconocemos que necesitamos mejorar nuestro aprecio de la original aportación de la mujer y de la religiosa. No obstante, el Vicario del Rector Mayor admite, en su Informe, que la colaboración en la zona es buena.

El documento Identidad de la comunión en la Familia Salesiana de san Juan Bosco, tan esperado desde hacía tiempo, se ha hecho tras no pocos esfuerzos, en los que han participado otras ramas de la Familia Salesiana y ha sido aprobado por el Rector Mayor con su Consejo. Es un intento autorizado, útil y perfeccionable, que está en línea con el Sínodo y con la experiencia de otras familias religiosas.