12. Una semana con los seglares
30 de marzo de 1996
[274]
1. Presencia de los hermanos y hermanas seglares.
Como estaba previsto, han llegado los seglares invitados y se han implicado
en la vida y realidad capitular, han participado en el debate de la Asamblea,
se han corresponsabilizado en la redacción de los documentos y han
contribuido a mejorar nuestro conocimiento de las diversas ramas de la
Familia Salesiana.
Su presencia ha tenido un valor real por la consistencia de sus aportaciones
y un valor simbólico como signo para la Congregación. Ciertamente
tendrá un efecto multiplicador en las comunidades salesianas.
De nuevo agradece el Rector Mayor su aportación. Dice que no
había sido fácil el itinerario para buscarlos primero y,
después, invitarlos y resolver sus dificultades de trabajo y sus
compromisos; pero los resultados son muy satisfactorios y compensan la
fatiga anterior.
[275]
2. También ha terminado el primer debate general de
las seis partes en que se había dividido el documento capitular.
Las intervenciones y aportaciones personales han sido abundantes.
La primera comisión ha recibido 137, la segunda 70, la tercera
49, la cuarta 37, la quinta 61 y la sexta 36. Hemos llegado a un total
de 390 intervenciones entre las escuchadas en el aula y las mandadas por
escrito.
Tenemos un promedio de 1,80 páginas por capitular, incluidos
los seglares. Unos han intervenido más, otros no han escrito nada;
pero todos hemos participado en el sondeo: la palabra y el silencio, combinados,
dan como resultado la sabiduría.
Se han iluminado aspectos decisivos; por ejemplo: la relación
entre seglares y vida consagrada, relación que va más allá
de la simple cortesía y acogida; consiste en el intercambio de dones
para construir la comunidad educativa y educar a los jóvenes; el
núcleo animador; la definición del Movimiento Salesiano y
de la Familia Salesiana.
De este amplio debate el Rector Mayor subraya algunos elementos, sin
entrar en su contenido, del que hablará después.
El primer elemento es la concreción y el esfuerzo por llegar
a una definición. Se ha hecho bien, sin quedarse en el enunciado
entusiasta de utopías y buscando el significado preciso y operativo
de los términos. Es posible que responda a esto la petición
de un vocabulario y a ciertos ejemplos que no aceptamos (cf. la referencia
hecha en el aula a la multinacional McDonald's).
El segundo elemento es la abundancia de alusiones a experiencias
concretas, que muestran a todos la posibilidad de llevar a cabo lo
dicho.
Además, se han buscado con constancia los fundamentos e inspiraciones
para valorar cada una de las experiencias y conservar la originalidad carismática
en las diversas soluciones.
[276]
3. La tercera meta es el examen del debate por parte de las comisiones.
Ha comenzado así la segunda redacción del documento. Y se
ha visto con qué diligencia se ha procurado integrar en el texto
todas las aportaciones, incluidas las de los seglares y la misma exhortación
apostólica Vita consecrata, apenas publicada.
A veces estas integraciones han logrado una disminución de páginas
y, al mismo tiempo, una concentración de contenido.
Caminamos, pues, hacia el texto definitivo: todavía habrá
debates, sondeos de preferencias y, por fin, su organización definitiva.
4. Está claro el camino del documento desde su estado
actual hasta su conclusión, que deberá hacer en las tres
semanas que nos quedan de Capítulo. En este camino entra el trabajo
de un grupo de redacción que dé unidad y haga más
legible el texto que nos llevemos a casa.
5. Son evidentes los resultados de carácter personal:
todos han podido tener una visión universal de la situación,
todos han profundizado metas, todos se han dado cuenta de las condiciones
para aplicar lo que se va proponiendo.
6. La séptima comisión ha concluido la definición
de las regiones, superando las dificultades de las altas cordilleras.
Las nuevas "regiones" han sido aprobadas con más de
dos tercios de los votos de la Asamblea.
Esta misma comisión ha presentado las últimas cuestiones
que tenía en cartera. Así pues, ha sido la primera en llegar
a la meta (aplausos).
Y ahora, algún comentario sobre el debate.
[277]
1. Búsqueda del equilibrio
Hay un equilibrio que debemos cuidar personalmente en el documento,
en el gobierno de las inspectorías y casas y en algunas exigencias
complementarias.
Los documentos están logrando ese equilibrio. El Rector Mayor
se detiene en algunos aspectos que tienen una "polaridad fuerte".
- La primera es la vocación común en el Pueblo de Dios
y la diferencia de dones.
Todos somos iguales en dignidad, en la vocación a la santidad
y en la posibilidad de formación; sin embargo, en la condición
humana el Espíritu nos ha hecho distintos para enriquecer la comunión;
precisamente como el hombre y la mujer, que, siendo iguales en dignidad
en el matrimonio y, por tanto, con reciprocidad, cada uno lleva lo específico
de su condición humana. Ello no significa establecer jerarquías,
sino ofrecer con generosidad el propio don.
Lo mismo debemos pensar de los dones de los seglares, pero también
de los dones que los salesianos consagrados ofrecen a los seglares; entre
ellos, no podemos olvidar los dones sacerdotales.
Ser sacerdote no significa sólo ejercer una función, sino
dejarse plasmar interiormente conforme a Cristo "buen pastor".
- Otra polaridad es lo que podríamos definir como extensión
y calidad.
Se puede extender la Familia Salesiana a todos los que tienen un gesto
de simpatía; pero luego hay pensar si los vínculos creados
permiten transmitir la carga de espiritualidad que hace de la Familia Salesiana
el núcleo animador de un Movimiento sin fronteras.
Los movimientos sin fronteras no funcionan sin buena levadura.
Hay que pensar simultáneamente en extender el influjo y en cuidar
la levadura.
- Otra polaridad: humanismo y originalidad cristiana.
Ciertamente en la comunidad educativa podrían entrar todos, incluso
los que no tienen intención de considerar la posibilidad de la fe
y se limitan a los valores humanos.
Pero entonces habrá que ver si es posible llevar el acontecimiento
histórico de la Encarnación y del Evangelio de Jesucristo.
- Podríamos seguir con otras polaridades; por ejemplo:
- educación y pastoral,
- condición ordinaria y extraordinaria.
Una comunidad educativa puede asumir en determinadas circunstancias
algunos rasgos de gestión difícil; habrá que considerar
entonces si tal situación puede proponerse como norma general para
dar consistencia a la Inspectoría y a nuestra acción educativo-pastoral.
Conservar la tensión entre esas polaridades es garantía
de concreción operativa; significa hacer real la "gracia de
unidad" de que siempre se ha hablado.
El Capítulo no está llamado sólo a enunciar metas
o utopías, sino a ofrecer el camino concreto para lograrlas.
[278]
2. El "núcleo animador".
Otro de mis comentarios se refiere al "núcleo animador":
se trata de un tema que ha suscitado interés, y con razón,
porque supone una nueva colocación de la comunidad salesiana en
una obra o iniciativa.
Aquí está en juego buena parte de la identidad educativo-pastoral
de la comunidad salesiana y sus resultados en la educación.
Este problema lo vio también san Juan Bosco, según las
condiciones de su tiempo, cuando hacía ver la importancia del director
y del Consejo, y daba al director indicaciones para la animación
de jóvenes y adultos.
Conviene señalar con claridad, ante todo, los niveles de animación:
la organización, la coordinación diaria, el acompañamiento
metodológico; la orientación educativa (en contenido y en
objetivos), la formación espiritual y cristiana, y en la cumbre,
asegurar la identidad salesiana del conjunto.
Son niveles unidos entre sí; pero podemos hacer distinción
entre ellos.
Algunos aspectos son más importantes que otros.
En segundo lugar, interesa que los salesianos, estén donde estén,
sean siempre núcleo animador; que todo salesiano sea capaz de animar
y se dedique a la animación, que el grupo asuma, como primer objetivo,
esa función y la desempeñe comunitariamente.
Esto pertenece íntimamente a su vocación consagrada y
salesiana.
La comunidad consagrada es siempre un punto fuerte para formar Iglesia.
Desde ese punto se expanden círculos concéntricos de comunión
y participación.
Ello no quiere decir que esté en el centro como núcleo
organizador, ni que sea la única que trabajan en la animación:
también los seglares participan en ella conforme al camino hecho
por ellos y por la comunidad.
Conviene, y es de desear, que estén presentes los seglares; pero
lo que realmente interesa es que no falten los salesianos en el núcleo
animador.
Es posible que haya un núcleo animador formado únicamente
por seglares en un ámbito local, pero con una referencia o asistencia
por parte salesiana de una Inspectoría o de una comunidad próxima,
que cuida los aspectos carismáticos y se encarga de la presencia
ministerial.
Todo ello no de una forma débil: cuanto más fuerte sea
la presencia de los seglares, tanto más substanciosa debe ser la
asistencia de la Inspectoría o de la comunidad cercana, porque nunca
podemos dejar que falte alimento a una disponibilidad cristiana.
Sobre tales presencias en una Inspectoría debemos preguntarnos:
¿Cuántas pueden sostenerse con cierta eficacia? Porque el
principio no es "ocupar" el mayor espacio posible, sino ver si
somos fecundos en términos de formación de Iglesia, de evangelización
y de que surjan vocaciones de compromiso.
[279]
3. Aquí tenemos otra polaridad.
Es verdad que somos para el mundo; sin embargo, la Iglesia nunca ha
pensado en el mundo sin pensar también en sí misma. No para
imponerse o darse privilegios, sino para examinar su identidad y las condiciones
de su acción.
Ser "para" el mundo no puede interpretarse sólo en
términos de extensión, sino de "fermentación
cristiana".
El mundo no vive sólo de cantidad; el mundo y la cultura progresan
por la calidad de sus fermentos.
[280]
4. Por último, hay que recordar que puede haber otros sujetos
plenamente responsables de obras que se llaman salesianas, porque se
proponen darles el espíritu y estilo salesiano, y a la Congregación
salesiana no le interesa asumir la responsabilidad principal de todas ellas,
particularmente si hay personas capaces de llevarlas adelante en nombre
propio. Pensamos en cooperadores, antiguos alumnos, damas salesianas, etc.
Para nosotros supondrá otro tipo de asistencia y acompañamiento,
que ya no responde al "núcleo animador", pues éste
debe ser quien lleva la responsabilidad.
El Rector Mayor, don Juan Vecchi, se dispone a terminar. Lo hace afirmando
que cuanto ha dicho no pretende cerrar horizontes, sino abrir caminos practicables.
Sin embargo, antes de concluir este amplio, rico y significativo comentario
que ilumina el camino hecho y el que el Capítulo tiene aún
por delante, todavía dirige una palabra a los seglares, dado que
ya no estarán presentes durante los próximos días
de trabajo: y esto -asegura el Rector Mayor- nos produce cierta pena.
Su presencia ha sido agradable y enriquecedora, cosa que agradece de
nuevo el Rector Mayor. Sin embargo, no habrá adioses ni despedidas.
Habrá un envío, una "misión", que es como
decir: "id"; id a toda el área laical salesiana y también
a la de las comunidades de salesianos consagrados.
Se los envía a anunciar una novedad: «Creemos que es posible,
y nos proponemos hacerlo, trabajar como una Familia bien integrada, como
un Movimiento que quiere recoger incluso las migajas de buena voluntad
y simpatía de cuantos desean ponerse a disposición de los
jóvenes, especialmente los más necesitados».
|