10. Después de la primera visión
de los temas capitulares en el aula
16 de marzo de 1996
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Para ver dónde nos encontramos en este fin de semana, lo indico
en tres partes.
1. Lo que hemos hecho esta semana:
1.1. Se ha terminado la primera redacción de las 6 partes
en que se había dividido el tema. Significa que las comisiones
se han marcado un método de trabajo, como han explicado a la Asamblea
sus respectivos portavoces, y han captado los objetivos específicos
de cada parte, poniéndose así en condiciones de poder elegir
bien su contenido. Las comisiones tienen, pues, una panorámica precisa
del tema que les ha correspondido y, en consecuencia, una visión
bastante segura de los puntos claros y de los que parecen problemáticos.
Por lo tanto, sabrán plantear un debate sobre los puntos que sea
necesario: así podrán valorar las aportaciones que reciban.
1.2. Se han presentado a la Asamblea las 6 partes del tema. Quiere
decir que ya podemos tener una idea del conjunto. Cada parte ha sido presentada
de forma suficiente para orientar su lectura, sin condicionar a Asamblea.
Ha habido tiempo más que suficiente para una lectura atenta antes
del debate, sobre todo si consideramos las partes cuyo debate tendrá
lugar después de la semana del discernimiento. Cada uno de nosotros
está dándose cuenta del conjunto del material.
1.3, Se ha hecho el debate "por partes" del esquema de
la Primera Comisión. Hemos tenido la oportunidad tranquila de
escucharnos y de comenzar a prever el espacio de cada parte, así
como el contenido del conjunto.
Es hora, pues, de que también nosotros comencemos a revisar nuestras
propuestas. Es un fenómeno bastante general pedir que sea un documento
realmente breve, pero donde, sin embargo, entre todo, de modo que, como
decía un humorista, queremos un zapato pequeño por fuera,
pero grande por dentro... También empiezan a verse las concordancias
que hay que hacer y, por lo tanto, la utilidad del mercado o transferencia
de partes, de que se habló al principio. Esperemos que se trate
de la pintoresca feria campesina que imaginamos al oír tal expresión
y que no encuentre las dificultades de Maastrich.
1.4. Respecto a las cuestiones sobre las Constituciones y los Reglamentos,
gracias al trabajo de la Séptima Comisión, prácticamente
se ha terminado, con la votación final, el tema de la limitación
temporal de los consejeros en el mismo cargo y la asignación a un
solo consejero de los sectores de la Familia Salesiana y la Comunicación
Social. El tema de las regiones está adelantado; esperamos que sea
a gusto, po lo menos relativo, de todos, y que facilite al Rector Mayor
y su Consejo el gobierno de la toda Congregación en el próximo
sexenio. Igual que para los dicasterios, para las regiones hay que decir
que, una vez examinadas una por una, conviene ver cómo se configura
el gobierno en su conjunto, para llegar más fácilmente a
la animación de todas las Inspectorías e iluminar los problemas
generales. Puesto que todavía nos aguarda un debate, aún
lo podemos tomar en consideración.
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2. Además de los puntos ya logrados, se va notando una maduración
en la Asamblea. Señalo cinco indicadores de esta maduración
progresiva.
2.1. Hay más claridad del propio papel y, por tanto, del
modo de cumplirlo. La Asamblea, sobre todo, decide. Hoy mismo habéis
tenido la prueba de la importancia del voto final, ya que por un solo voto
una propuesta concreta ha tenido un resultado en vez de otro. La decisión
es el momento típico de la Asamblea, igual que lo es la respuesta
consciente a las consultas que se hacen mediante los sondeos. Digo "típico",
porque es cuando la Asamblea se expresa como conjunto. La decisión
de la Asamblea se prepara en el trabajo de las comisiones, con el debate
y mediante los sondeos: cada uno sabe ya intervenir en el momento oportuno,
de modo que nadie tenga que arrepentirse de no haber dicho lo que quería.
2.2. Junto con la mayor claridad del propio papel, se tiene conciencia
de la relación entre la comisión y la Asamblea. La comisión
dispone la materia, ofrece e ilumina las motivaciones de las diversas hipótesis
y explica las razones de su opción. Es cierto que esto influye en
la Asamblea; no obstante, nadie debe dejarse condicionar por lo que es
simple iluminación; siempre tiene en su mano la decisión
en las consultas y en las votaciones. El mediador de esta relación
entre una comisión y la Asamblea es el portavoz. Aprovecho esta
oportunidad para agradecer a los portavoces su esfuerzo de claridad, brevedad
y fidelidad al sentir de la propia comisión. El portavoz no es un
orador que habla y defiende por su cuenta, sino que lleva a la Asamblea
lo que se ha dicho y manifestado en su comisión.
2.3. Hay un proceso de asimilación comunitaria de los temas,
de los puntos problemáticos, del fundamento de nuestra reflexión;
tal asimilación comunitaria es el resultado de la unión entre
los diversos pasos de un tema. Gracias a Dios, en nuestra Asamblea no hay
diálogo de sordos. Así nos preparamos también a comunicar
con madurez, a los demás salesianos, los resultados de este nuestro
cursillo de formación permanente. La materia que pasa por la Asamblea
y que todos asimilan en su totalidad, irá después a los salesianos,
y es posible que lo haga mejor de lo que aparezca en los documentos oficiales.
2.4. Se está llegando a un sano equilibrio entre profundización
doctrinal y concreción operativa. Al principio del Capítulo
nos parecía percibir, en algunas expresiones, cierta alergia doctrinal,
quizás justificada; sin embargo, va cundiendo la convicción
de que sin motivaciones, basadas en las realidades fundamentales de nuestra
vida y de nuestra vivencia cristiana, es imposible caminar, y menos aún
que caminen a la par nuestras 1.700 comunidades. Mi experiencia es que
nunca ha habido ningún progreso pastoral y espiritual sin la correspondiente
profundización doctrinal de la fe, un retorno a la verdad de la
Iglesia, un retorno a la verdad de Cristo y, un retorno a la verdad de
la fe. Así pues, para caminar juntos, debemos unir la profundización
doctrinal, la vida espiritual y la práctica pastoral. Digo "para
caminar juntos", porque, mientras que la acción se diversifica
según los lugares y los grupos, hace falta un cuadro de referencia
compartido, al que poder referirse, a fin de que las innumerables acciones
diversas se desarrollen en la unidad de la orientación.
2.5. Creo que hay un conocimiento mayor de problemas que quizás
al principio estaban fuera del horizonte de la mayoría, o casi,
de esta Asamblea; por ejemplo, la limitación del tiempo en el cargo
ha dado lugar a interesantes consideraciones sobre la figura del Rector
Mayor; el debate sobre las regiones ha dado lugar a interesantes informaciones
sobre el consejero regional y sobre problemas de gobierno. Lo mismo podría
decirse de otros puntos.
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3. Mi última serie de comentarios se refiere a nuestra comunidad.
Véamoslos rápidamente. Creo que también hemos ganado
terreno como comunidad.
Se va consolidando la visión universal y la sensibilidad intercultural,
que adquieren consistencia en el encuentro de cada día, en las veladas
y en las "buenas noches".
También se refuerza el deseo de continuidad de nuestro
trabajo con el XXIII Capítulo General. Se ve la clase
de convocación laical que puede hacer el salesiano. Es cierto que
la misión no coincide con las obras, pero también lo es que
la misión salesiana necesita siempre un espacio operativo visible,
en torno al que se van formando los círculos invisibles que quizás
viven una adhesión espiritual. El espacio operativo no es una obra;
puede serlo una zona extensa. Podemos soñar un día en que
los salesianos pongan en órbita un satélite de comunicación
y que cuente con su relativo equipo. No se tratará de una obra en
sentido tradicional; nuestro espacio operativo será el que abarque
aquella comunicación. Nuestra forma de unir, como se vio al principio
del Oratorio, es algo diversa de la que tienen algunos movimientos eclesiales:
admite la adhesión espiritual, pero su centro visible y estimulador
por el que Dios llama en primer lugar, para formar otros círculos,
es el espacio operativo donde se encarna y se hace visible la misión.
La continuidad entre este Capítulo General y el anterior, que subrayaba
el itinerario de los jóvenes hacia la fe, tiene cabalmente esta
unión: la amplitud de la misión, la fuerza significativa
del espacio operativo.
La unión de la comunidad y su interculturalidad se actualizan
cada vez más en los momentos de oración en común,
particularmente cuando tales momentos se distinguen por algún signo
que llega a lo más hondo del propio ser, como fue nuestra visita
a don Egidio Viganò en las Catacumbas o ciertos momentos de celebración
comunitaria.
Así nos acercamos bastante bien preparados a la importante semana
del discernimiento, que ponemos bajo la protección de María
Auxiliadora.
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