2. MODALIDADES OPERATIVAS DE LA COMUNIÓN Y PARTICIPACIÓN: LA COMUNIDAD EDUCATIVO-PASTORAL (CEP) Y EL PROYECTO EDUCATIVO-PASTORAL SALESIANO (PEPS)

2.1. El camino que se ha hecho

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Un modelo operativo común

En la comunidad educativo-pastoral son particularmente intensas y visibles la comunión y la participación en el espíritu y en la misión de san Juan Bosco por parte de SDB y de seglares.

El modelo operativo que suele compartirse ya en todas partes y que parece el único válido y viable en las condiciones actuales, es el siguiente: Los salesianos como núcleo animador; implicación y corresponsabilidad de los seglares, y preparación de un proyecto posible y adecuado a los destinatarios, a las fuerzas y al contexto.

Sin embargo, el papel efectivo de los salesianos en tal modelo es distinto. En no pocas obras logran ser núcleo; en otras van siendo una presencia de acompa-amiento y garantía; en otras unicamente son un apoyo y orientación a distancia.2

Quiere decir que la misión no la realiza sólo la comunidad salesiana; en ella participa un vasto movimiento de personas: «En nuestras obras formamos la comunidad educativa y pastoral. Ésta, en clima de familia, integra a jóvenes y adultos, padres y educadores, de modo que pueda convertirse en una experiencia de Iglesia, reveladora del plan de Dios».3

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Problemas abiertos

Los capítulos inspectoriales han reafirmado el papel de la comunidad salesiana como núcleo animador de la comunidad educativo-pastoral4 y han comprobado positivamente el crecimiento de la conciencia comunitaria en tal sentido.

No obstante, los cambios actuales han producido ciertas novedades que dejan abiertos algunos problemas:

- la animación de la comunidad educativo-pastoral ya no puede depender sólo de la comunidad salesiana; requiere también la aportación seglar;

- hay que seguir adelante en el camino de corresponsabilidad de toda la comunidad salesiana en la animación de la comunidad educativo-pastoral y superar sus deficiencias cuantitativas y cualitativas;

- conviene buscar las soluciones oportunas para que haya una relación institucional clara entre la comunidad salesiana y la participación seglar en las decisiones de la comunidad educativo-pastoral, particularmente entre el Consejo local de la comunidad salesiana y los órganos de corresponsabilidad en la comunidad educativo-pastoral;

- hay que ver cómo la comunidad salesiana puede ser núcleo animador en obras que tienen un convenio con algún organismo público, así como en asociaciones que cuentan con un reconocimiento jurídico civil y poseen estatutos y Consejos de administración propios.

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Camino de la comunidad educativo-pastoral (CEP)

La realización, aunque sólo sea inicial, de la comunidad educativo-pastoral, ha producido resultados positivos: se ha compartido más el trabajo de los salesianos; las funciones y tareas propiamente laicales han adquirido más claridad; los mismos jóvenes se han beneficiado del enriquecimiento de la presencia educativa.

También ha mejorado la articulación de los diversos organismos y consejos, que facilitan una participación más activa y mayor integración de los seglares. Su corresponsabilidad y participación crece, sobre todo en los centros juveniles, asociaciones y grupos de intereses varios.

Ello se debe al crecimiento del sentido de pertenencia a la comunidad educativo-pastoral y de la participación en la educación por parte de sus diversos componentes.

En algunos contextos, la presencia de personas de otros credos religiosos no parece ser un obstáculo grave al proceso educativo; al contrario, a veces enriquece la comunidad educativo-pastoral.

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El proyecto educativo-pastoral (PEPS): mediación de la misión

Desde el XXI Capítulo General se reconoce que el proyecto educativo-pastoral salesiano es imprescindible para cumplir la misión salesiana. En todas las latitudes y culturas, cada vez se entienden mejor los proyectos educativo-pastorales como realización histórica de la misión.

También es importante subrayar que los seglares han manifestado el deseo de implicarse más en la realización del proyecto educativo-pastoral salesiano.

La preparación, ejecución y revisión de dicho proyecto es una oportunidad para formar la mentalidad de vivir y trabajar juntos.

Las comunidades educativo-pastorales que han hecho el proyecto educativo-pastoral salesiano lo viven ahora como criterio y guía de una acción compartida, como control de su acción, como instrumento operativo de animación y como espacio privilegiado para la formación permanente de SDB y seglares.

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Formarse actuando

La actuación del nuevo modelo operativo ha hecho comprender la necesidad de actualización y de mayor competencia profesional; pero también se ha visto que el primero y mejor modo de formarse y formar en el compartir y en la corresponsabilidad es el buen funcionamiento de la comunidad educativo-pastoral.

Cuando la realización ha sido como debía ser, se ha visto la originalidad y fecundidad de la formación recíproca.

En algunas comunidades se ha ido más allá: se han organizado reuniones de carácter exclusivamente formativo y se han puesto en marcha experiencias de implicación en iniciativas de tipo religioso (retiros, celebraciones, oración) para todos los miembros de la comunidad educativa.

2.2. Dificultades de realización

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No es fácil la puesta en marcha

Al poner en marcha la comunidad educativo-pastoral ha habido dificultades por parte de los SDB y por parte seglar; a veces se han debido a la legislación civil y a la escasa comprensión de las relaciones entre comunidad religiosa salesiana y comunidad educativa.

No obstante, hay que señalar que las relaciones entre ambas comunidades sufren también los efectos de los cambios que tienen lugar en el interior de de la comunidad religiosa: la disminución numérica de salesianos, sus cada vez mayores frentes de intervención, los ritmos de vida, la edad, la salud...

Las experiencias actuales, por tanto, no son iguales: las hay positivas y de vanguardia; otras caminan despacio y con resistencias.

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Malestar entre los consagrados

La maduración posconciliar de la vocación laical plantea interrogantes sobre la identidad del SDB en cuanto consagrado.

En algunos se notan sensibilidades preocupantes:

- a veces el SDB puede sentirse con doble personalidad: consagrado en la vida comunitaria y seglar en el trabajo profesional, sin nada que le diferencie de los seglares;

- algunos opinan que el seglar puede hacer todo o casi todo lo que hacía y hace el consagrado, sin perder su carácter de seglar;

- otros piensan que el bien que hacen como consagrados en una comunidad que les limita, lo podrían hacer con más eficacia como seglares comprometidos;

- por último, sigue habiendo actitudes de clericalismo, que se manifiestan en la dificultad de pensar en clave de comunidad educativa, o en la resistencia a confiar a los seglares tareas de decisión y coordinación.

Por lo demás, tampoco faltan seglares que no se sienten a gusto con los SDB, pues a veces Èstos, más que consagrados, parecen empresarios o gestores que sólo se interesan por la eficacia...

¡Nos preguntamos si no hemos anulado todas las diferencias! Se requiere, pues, un equilibrio más maduro.

Si, por un lado, en el descubrimiento actual de la vocación seglar puede haber una reacción contra la presunta superioridad de los consagrados - como más competentes y responsables en la educación y únicos portadores del carisma -, por otro la insistencia en la vocación del seglar debe poner de relieve también la identidad del consagrado como fuerza dinámica específica para la educación y para la animación de la comunidad educativo-pastoral.

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Comunicación e implicación

La situación actual de las comunidades educativo-pastorales pone de manifiesto la insuficiencia de la comunicación, de la implicación y de la corresponsabilidad plena.

La apertura recíproca entre SDB y seglares se reduce, a veces, a una comunicación interpersonal que no encuentra el apoyo de una comunicación institucionalizada en la comunidad educativo-pastoral.

Esta situación hace disminuir la corresponsabilidad, cuando se hace el proyecto, y la asunción personal, por parte de todos - SDB y seglares -, de las consecuencias de los programas concretos.

Todavía no se ha logrado implicar a todos los miembros de la comunidad educativo-pastoral, valorar bien las posibilidades y aptitudes de los seglares ni hacerlos corresponsables de la educación y formación cristiana.

Tampoco los Cooperadores y demás seglares de la Familia Salesiana que trabajan en obras han encontrado todavía en la comunidad educativo-pastoral una integración adecuada a su vocación salesiana.

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Falta de proyecto educativo-pastoral salesiano

Todavía no existe en todas las obras salesianas el proyecto educativo-pastoral salesiano.

Su falta es un obstáculo para que SDB y seglares compartan el mismo camino.

A veces lo hace un solo miembro de la comunidad.

Entonces corre peligro de quedarse en simple documento teórico, poco conocido por los seglares y por cuantos forman la comunidad educativo-pastoral No será punto de convergencia y confrontación en la labor de cada día.

Hay, además, comunidades salesianas a las que les cuesta asumir plenamente su papel de centro de comunión y participación. En tales casos, el proyecto educativo-pastoral no se lleva adelante de modo sistemático, y la pastoral sólo se ve como labor de los SDB o de los animadores pastorales y no como tarea de toda la comunidad educativa.


2 Cf. Informe del Vicario del Rector Mayor, núm. 250

3 Const. 47

4 Cf. Const. 47 y Reglam. 5