CAPÍTULO SEGUNDO: SITUACIÓN DE LA
RELACIÓN ENTRE SALESIANOS Y SEGLARES
1. DESEOS Y REALIZACIONES
1.1. Aspectos positivos de la relación entre SDB y seglares
[19]
Nueva conciencia en la comunidad salesiana
Los capítulos inspectoriales ponen de manifiesto una
interesante convergencia en la necesidad de una relación
profunda, en los ámbitos operativo y existencial, entre SDB y
seglares.
Casi por doquier hay ya realizaciones positivas. La misma
celebración de los capítulos inspectoriales abrió posibilidades
insospechadas. Muchos seglares se implicaron en el ámbito local
e inspectorial compartiendo con los salesianos su reflexión
sobre el tema del XXIV Capítulo General.
La comunidad salesiana es cada vez más consciente de que
tiene un papel y una tarea concreta de animación y formación para
con la Familia Salesiana y los seglares que comparten su misión.
En diversos contextos de la Congregación se señalan experiencias
significativas. Muchas comunidades descubren poco a poco su
papel y, superadas las primeras incertidumbres, comprueban lo
positivo que es confiar a seglares ciertos ámbitos de
responsabilidad.
A medida que crece la nueva sensibilidad y se subraya el
camino que están haciendo las comunidades y cada salesiano, se
pide con insistencia un cambio de mentalidad más decidido, para
llegar a una verdadera acogida de la presencia seglar y a una
nueva atención a la mujer, reconociendo y aceptando los valores
de la complementariedad y reciprocidad.
En algunas naciones donde la mujer se ve relegada a un papel
subordinado al hombre, su implicación aparece como novedad y
profecía.
[20]
Lugares de una relación más intensa entre SDB y seglares
La reflexión en común, el proyecto compartido y la relación
con los seglares son experiencias positivas, sobre todo en las
"nuevas presencias", surgidas como respuesta ágil e
inmediata a los problemas que plantean el malestar juvenil, la
marginación, etc.
En dichas presencias tienen lugar también las mejores formas
de participación seglar y de voluntariado.
La relación es también positiva en las parroquias, en los
colegios y escuelas y en los oratorios y centros juveniles
abiertos a la zona. También aquí aumenta el lugar para los
seglares.
En las misiones, el protagonismo seglar es un hecho
consolidado, aunque podría serles útil una formación mejor
pensada y más sistemática.
Merece, igualmente, una mención especial, por su valor
educativo, la labor de los padres y el papel de las familias en
muchas de nuestras presencias, que a veces desemboca en
asociaciones reconocidas inspectorial y nacionalmente.
[21]
Implicación gradual de los seglares
La implicación de los seglares en el espíritu salesiano
es un camino gradual hacia la comunión. La mayoría de las
veces comienza en un encuentro más o menos casual con san Juan
Bosco y su obra. Surgen así una serie de actitudes que
van de la simpatía, nacida en el primer contacto con san
Juan Bosco y con el ambiente y el estilo salesiano, al
interés por conocer mejor su carisma; de la asunción de
los valores y forma de vida de los salesianos a la
comunión en el espíritu por el descubrimiento de una vocación.
Así se camina hacia el descubrimiento "vocacional"
por parte de muchos seglares: una llamada a vivir los valores de
la laicidad en la vocación cristiana y salesiana; un
ofrecimiento de tiempo, fuerzas y habilidades para la misión.
[22]
Participación de los seglares en la misión
También la participación en la misión salesiana se
presenta como una realidad variada, gradual y progresiva: va
de la simple presencia por obligación - de quien presta un
servicio, ofrece su preparación profesional y nada más o porque
es de la parroquia salesiana - a la colaboración por
motivos de trabajo o por opción libre y a la
corresponsabilidad de quien asume con nosotros la misión.
El camino de la implicación lleva a la comunión en el
espíritu, y el de la corresponsabilidad hace compartir la
misión salesiana. Comunión y participación, implicación y
corresponsabilidad son las dos caras de la misma medalla.
[23]
Variedad de seglares
Al compartir la misión juvenil y popular, los salesianos
entran de hecho en relación con una variada gama de
colaboradores: católicos conscientes de su identidad, católicos
de práctica religiosa más o menos constante; cristianos no
católicos; miembros de otras religiones; adheridos a grupos
religiosos, incluso cristianos, de tendencia fundamentalista;
seglares agnósticos o indiferentes en tema de religión.
No son pocos, en todas las partes del mundo, los seglares que
comparten el trabajo por los jóvenes en cuanto miembros de un
grupo de la Familia Salesiana.
Todos ellos, por su amor a los jóvenes y a san Juan Bosco,
forman parte, a sabiendas o sin saberlo, de un «vasto movimiento
de personas que, de diferentes formas, trabajan por la salvación de la
juventud».1
[24]
Compromiso de los jóvenes
En toda nuestra Congregación aparece cada vez más claro un
amplio panorama del compromiso juvenil, que pone de manifiesto
nuevas sensibilidades y perspectivas prometedoras. Esta nueva
estación de implicación juvenil en la misión salesiana
comienza por el descubrimiento de la animación, vivida como actualización,
en términos modernos, de una intuición de san Juan Bosco según
la cual los jóvenes deben ser misioneros de los jóvenes.
Actualmente son muchos los jóvenes que trabajan con los SDB
en los oratorios y centros juveniles, en las escuelas y colegios,
en las comunidades eclesiales, en las parroquias y en las
misiones. Son catequistas, animadores de grupos, delegados de
clase o responsables de diversas iniciativas pastorales,
culturales, artísticas, musicales y litúrgicas.
Muchas Inspectorías han invertido tiempo y medios para formar a
los jóvenes. Las escuelas y cursillos de animadores juveniles,
las formas de coordinación en el ámbito local, inspectorial y
nacional, los comités y organizaciones juveniles, los equipos de
pastoral juvenil, ciertas publicaciones como instrumentos de
unión, los encuentros anuales y las fiestas de jóvenes son
iniciativas que han surgido y crecen en muchas zonas del mundo
salesiano.
[25]
Significativa aportación de la mujer
Los nuevos frentes de la misión salesiana y el gradual
descubrimiento del valor de la feminidad, la apertura de la
comunidad a la zona y a la Iglesia local, así como la
disminución del personal salesiano en nuestras obras, han
abierto muchos espacios educativos y pastorales a la mujer en la
misión salesiana. El nuevo clima posconciliar ha llevado, pues,
gradualmente a una mayor implicación de la mujer en las
obras y actividades salesianas.
La presencia de la mujer en nuestros ambientes educativos
tradicionales, particularmente en las escuelas y colegios, por no
hablar de las parroquias y oratorios, y en los más recientes
lugares educativos y pastorales, incluso con cargos de gran
responsabilidad, ha enriquecido la actuación práctica del Sistema Preventivo;
ha creado un clima afectivamente más natural y sereno con los
rasgos específicos de la feminidad en su sensibilidad, relación
y modos de pensar y de hacer.
Sin embargo, camina con lentitud la asimilación de los
valores de la complementariedad y reciprocidad femenina.
En esta comprensión, una ayuda significativa nos la dan las
Hijas María Auxiliadora, ya que en no pocos contextos se viven
desde hace tiempo algunas formas de compartir la pastoral,
respetando lo específico de cada uno.
[26]
Voluntariado
La realidad del voluntariado está muy extendida entre
jóvenes y adultos, y es de gran actualidad en este momento
histórico. En nuestra Congregación, en la Iglesia y en la
sociedad se ve como un nuevo estilo de "apertura al
otro". Es un modo concreto y privilegiado de encontrar
seglares formados y motivados. Es un reto que el laicado -
cristiano y no cristiano - lanza contra las injusticias y los
egoísmos dominantes.
Las modalidades de realización del voluntariado son
varias:
- en la propia nación o inspectoría, o en el extranjero;
- a corto o largo plazo (desde un período de un mes por lo
menos, hasta varios años),
- en proyectos aprobados y financiados por instituciones
públicas o en otros, patrocinados por organismos privados:
comunidades, inspectorías, instituciones locales, organizaciones
no gubernamentales, etc.
El voluntariado es muchas veces un fruto vocacional
significativo y una confirmación del camino educativo seguido
por los jóvenes con los SDB y de la propuesta de apertura al
prójimo hecha por la pastoral juvenil.
Los jóvenes animadores se muestran sensibles y solidarios con
el mundo de la pobreza y de la marginación juvenil: necesitados
en general, chicos de la calle, menores de edad en situación de
riesgo, drogadictos.
La disponibilidad para el servicio lleva a diversas formas
de voluntariado y a otras opciones de vida exigentes. La
creatividad y el ímpetu juvenil en este campo nos interpelan y
estimulan a ir más allá de las experiencias consolidadas.
El voluntariado juvenil requiere a veces que el joven viva
en la comunidad salesiana. Las experiencias en este campo son
generalmente positivas. No pocos jóvenes han elegido la vida
salesiana tras un período de contacto directo con la comunidad
salesiana y con su misión.
En los últimos años, muchas de nuestras comunidades han
vivido experiencias de actividad en zonas misioneras con jóvenes
animadores. Al hacer su revisión, se ha visto que los primeros
beneficiados son los jóvenes enviados.
En algunos contextos existe también, por objeción de
conciencia, un servicio alternativo del militar: se trata de
un compromiso juvenil bien definido en el tiempo, gratuito,
especialmente en favor de los jóvenes, como servicio social o
como servicio educativo.
[27]
Gestión seglar y proyecto inspectorial
Las inspectorías cumplen su misión con actividades y obras
animadas, ordinariamente, por una comunidad salesiana local.
Sin embargo, en los últimos años no pocas inspectorías,
tras madura reflexión, han confiado algunas actividades u
obras a la gestión seglar dentro del proyecto y
responsabilidad inspectorial. También se han aceptado en el
proyecto y responsabilidad inspectorial algunas actividades u
obras educativas surgidas de modo autónomo y llevadas por
seglares.
En algunas de ellas hay comunidad salesiana, en otras no.
En ciertos casos la relación entre SDB y seglares ha adoptado
formas jurídicamente reconocidas:
la cogestión: indica un tipo de participación,
regulada por contrato, donde los seglares y los religiosos se ponen
en el mismo nivel de responsabilidad;
la tutela: es un caso particular de cogestión: la
responsabilidad de la organización y gestión, así como la pedagógica
y didáctica, la asumen por completo los seglares; los salesianos
salen garantes, ante la Iglesia local, del carácter católico y
salesiano de la escuela.
[28]
Motivos de estas opciones
Los motivos que han llevado a ciertas inspectorías a estas
opciones son muchos:
- la nueva eclesiología de comunión, que reconoce y valora
la dignidad, vocación y misión del seglar cristiano;
- la disponibilidad de seglares preparados a tomar
parte en la misión de san Juan Bosco con responsabilidad
directa;
- la necesidad de llevar el carisma de san Juan Bosco a una
zona determinada;
- la urgencia de los problemas juveniles en un determinado
lugar;
- la petición de las Iglesias locales o de instituciones
educativas o no educativas;
- la voluntad de no cerrar una actividad u obra, válida y
bien considerada, por falta de personal salesiano que la pueda
llevar adelante.
[29]
Exigencias de formación y de organización
Estas situaciones han provocado nuevas necesidades de
formación, para que los seglares puedan garantizar la
identidad salesiana de una obra o actividad y ayudar a los
salesianos a reconocer la implicación de los seglares en el
espíritu y la misión de san Juan Bosco.
Como es obvio, tales situaciones requieren nuevos modelos
de organización; los ordinarios, aunque siguen respondiendo
a muchas circunstancias concretas, ya no cubren toda la actividad
salesiana.
La misma comunidad salesiana debe buscar criterios adecuados
para garantizar la identidad carismática de obras llevadas por
seglares y preparar nuevas orientaciones de acción.
1.2. Resistencias y dificultades en la relación
Junto a las muchas señales de crecimiento positivo en la
relación de los SDB con los seglares, los capítulos inspectoriales
no ocultan la persistencia de dificultades y problemas.
[30]
Dificultades de los salesianos y de las comunidades
Las comunidades no siempre tienen la debida flexibilidad para
acoger los estímulos y novedades que llegan de los seglares.
En algunos casos puede prevalecer una actitud de defensa.
Entonces los seglares tienen la sensación de que se frena su
celo apostólico.
En otros, la comunidad, en su conjunto, no logra entablar
relaciones significativas con los seglares.
La misma disponibilidad para acompañarlos y animarlos
encuentra dificultades por la escasez numérica de los SDB,
absorbidos con frecuencia por quehaceres de organización y
administración y, sobre todo, porque todo esto podría poner en
peligro el carácter significativo de la comunidad salesiana.
En las dificultades de relación de los SDB con los seglares
también hablan algunos capítulos inspectoriales de las
diferencias de horizonte cultural y de niveles de vida: una
percepción diversa de los valores que viven la comunidad
salesiana y los seglares en sus familias, las condiciones
socioeconómicas, especialmente en las naciones en vías de
desarrollo, y los niveles sociales considerablemente distintos.
[31]
Dificultades que predominan entre los seglares
Algunas dificultades de relación sentidas por los seglares
hay que atribuirlas a divergencias en el modo de interpretar el
hecho educativo, al poco conocimiento de la vida consagrada y a
carencias en su formación pedagógica y didáctica.
A veces el tema económico crea, entre los SDB y los seglares, dificultades
de diálogo, atención y escucha mutua, comprometiendo así
su participación en la misión.
[32]
Dificultades de los jóvenes
La relación entre los SDB y los jóvenes no siempre es
ni rica ni profunda.
Los jóvenes querrían que los salesianos se ocuparan menos de
la organización y tuvieran más tiempo y tranqulidad para estar
con ellos y dirigirlos.
Los salesianos, por su parte, se lamentan a veces de que los
jóvenes viven su compromiso como una simple experiencia
en una especie de paréntesis; lo cual no es buen precedente para
opciones más decisivas.
No obstante, muchas dificultades dependen también de que lo
que esperan los salesianos no coincide con lo que los jóvenes
dan o pueden dar.
A veces prevalecen las limitaciones propias de la
condición juvenil: la volubilidad, la inconstancia y la movilidad
típicas de sus años.
[33]
Lenta integración de la mujer
La integración de la mujer supone cambios en la
cultura institucional y en la acción pastoral, incorpora nuevos
aspectos y valores del mundo femenino y lleva a una nueva
comprensión de la identidad masculina. Todo ello puede crear
dificultades al salesiano y a la mujer, llamados a trabajar en el
mismo proyecto. Hay que ser consciente de que es un problema que
no sólo tiene que ver con las ideas, sino también con la afectividad,
la capacidad de relación y los hábitos. De todo ello se derivan
consecuencias evidentes para la formación del salesiano, así
como para el estilo particular de la presencia femenina en
nuestros ambientes.
Debemos reconocer que todavía no se ha hecho la debida
reflexión sobre este asunto. La presencia femenina en nuestras
obras es, a veces, más una consecuencia de situaciones
culturales y sociales que de opciones bien pensadas y
compartidas por todos.
También conviene subrayar que la presencia femenina en
nuestras obras es, en ciertos casos, predominante, tanto entre
los agentes de la educación y de la pastoral, como entre sus
destinatarios. En algunos casos, su presencia preponderante
podría terminar en una problemática "feminización"
de la obra salesiana.
[34]
Problemas del voluntariado
Tampoco la experiencia del voluntariado está exenta de problemas.
Los más graves se dan en las naciones en vías de desarrollo,
aunque también los hay, con connotaciones distintas, en las
experiencias que se hacen en la propia nación.
Hay que decir, ante todo, que el voluntario no siempre vive
una relación estrecha con la comunidad de procedencia; tampoco
parece suficiente la comunicación entre la comunidad que lo
envía y la que lo acoge, tanto en la etapa de preparación como
en la experiencia y en el regreso.
Particularmente importantes son los problemas que se le
plantean al voluntario cuando regresa a casa:
a) problemas jurídicoeconómicos: puesto de trabajo
y seguridad social, aspecto sanitario, etc. El voluntario
encuentra a menudo dificultad para encontrar trabajo, sobre todo
si se trata - como sería de desear - de algo que vaya de acuerdo
con su experiencia y con las opciones fundamentales de su vida;
b) problema vocacional-apostólico: inserción en el
proyecto educativopastoral local, inspectorial, eclesial. A
veces la comunidad no es suficientemente sensible a la riqueza
cultural que el voluntario lleva consigo y quiere ofrecer al
ambiente adonde vuelve;
c) problemas psicológico-afectivos: acogida por parte
de la comunidad, como expresión de aprecio de la experiencia que
ha vivido y preocupación por su inserción en el ámbito
familiar, apostólico, laboral y en los grupos de voluntariado,
posiblemente en conexión con la Familia Salesiana. También hay
que prestar una atención especial a los vínculos afectivos y de
amistad que el voluntario puede haber trabado en el lugar de su
misión; también en esto necesita ser acompañado y ayudado por
la comunidad.
1.3. La relación de SDB y seglares en algunas situaciones
particulares
[35]
Contextos plurirreligiosos y pluriculturales
En diferentes partes y contextos del mundo salesiano hay un
hecho que llama la atención: la presencia considerable de
seglares de diversas culturas y credos en nuestra misión.
Sobre todo en Asia y África, su presencia resulta a veces
mayoritaria; pero es posible que su número aumente también en
naciones tradicionalmente cristianas.
Lo que con frecuencia impresiona, en muchos de ellos, es la
calidad de su aportación, su fuerte sentido de pertenencia y su
estima y veneración por la figura de san Juan Bosco y la misión
salesiana.
[36]
Variedad de situaciones
Debemos reconocer que el panorama de esta presencia
seglar pluricultural y plurirreligiosa es de lo más variado,
no sólo por su origen cultural, étnico y lingüístico, sino
también por su opción y carácter religioso: hay quien no cree,
quien profesa alguna de las grandes religiones monoteístas y
quien se adhiere a nuevos movimientos de inspiración oriental o
posmoderna.
Entre los mismos cristianos, hay quien forma parte de otras
confesiones y quien, considerándose cristiano, da su nombre a
diversas sectas; algunos, por desgracia, se muestran indiferentes
o incluso hostiles; por último, otros son personas de buena
voluntad y respetan nuestra fe.
El pluralismo cultural y religioso contiene riquezas
insospechadas y puede facilitar un intercambio de dones que
beneficiaría a todos; pero también puede dar origen a un
sincretismo fácil y ser causa de tensión, hostilidad e incluso
violencia, como, por desgracia, sucede en la sociedad actual.
[37]
Hacia la unidad y la pertenencia
A pesar de todo, en el corazón humano hay un deseo de buscar
la unidad en la diversidad, de llegar a convergencias, de
caminar juntos. Entre nuestros colaboradores hay quien siente con
fuerza tales aspiraciones y pide unirse más estrechamente a
nosotros para compartir la misión juvenil.
En algunos late el deseo de sentirse de nuestra Familia, pero
les resulta difícil por la tensión que producen los diferentes
modos de pensar, de vivir la propia vida y de darle un
significado último.
[38]
Retos y respuestas
Tales situaciones y problemas plantean algunos
interrogantes:
- ¿Qué relación entablar entre los SDB y esos seglares?
- ¿Cómo hacer de la comunidad educativo-pastoral, del
proyecto educativo-pastoral salesiano y de otras iniciativas un
lugar de encuentro, crecimiento y enriquecimiento mutuo e
instrumento de mayor eficacia para la misión juvenil?
- ¿Cómo asegurar la identidad salesiana de nuestras obras y
actividades?
- ¿Cómo darles cabida en el Movimiento Salesiano?
Son interrogantes que constituyen un verdadero reto para las
comunidades salesianas.
1
Const. 5
|