2. CONTEXTO: EL MUNDO Y LA IGLESIA

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Encarnación del carisma

El carisma salesiano, suscitado en la Iglesia para bien del mundo, debe encarnarse en las situaciones culturales, si quiere desplegar sus posibilidades de servicio a los jóvenes y a las clases populares. En el encuentro con las culturas demuestra su vitalidad y adquiere características nuevas y enriquecedoras.

2.1. En el mundo de hoy

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Nuevo escenario

La década de los años 90 presenta un nuevo escenario económico, político, social y cultural, tras los acontecimientos que señalaron el final del conflicto Este-Oeste.

Algunas de tales tendencias influyen de modo particular en nuestra vida y acción.

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Supremacía de lo económico

El sistema económico­político neoliberal agrava el empobrecimiento, la injusticia y el desequilibrio social en la mayor parte del mundo, de forma que grandes grupos económicos multinacionales obtienen ingentes ganancias y marginan progresivamente a las áreas más pobres de la tierra, con el consiguiente aumento de nuevas formas de miseria.

La supremacía absoluta del factor económico produce, al menos, las siguientes consecuencias graves: eliminación de las fronteras económicas, dificultad de mantener los logros sociales de los trabajadores y el espacio de acción de las pequeñas unidades de producción, desempleo, pérdida del valor adquisitivo de los salarios, necesidad de emigrar, limitación de expresión y posibilidad de acción para las minorías étnicas y los grupos que sufren diversas clases de marginación.

La progresiva exclusión económica y social produce, además, formas de "empobrecimiento antropológico", que se manifiesta en un sentimiento general de inferioridad, que afecta a enteras clases sociales y poblaciones, oprimidas culturalmente por la ideología dominante ("culturicidio").

La presentación masiva y martilleante de ciertos modelos produce cambios en los procesos mentales y en los criterios de valoración, agrava la dificultad de lograr una identidad humana y cristiana sólida y aumenta la incertidumbre del futuro. Simultáneamente las nuevas posibilidades de información, intercomunicación y acción dan una configuración diversa a las sociedades y convivencias.

La globalización económica y los nuevos agrupamientos de naciones en bloques podrán tener consecuencias socioculturales de carácter todavía incierto y de resultados obscuros.

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Ambigüedad de la comunicación

El nacimiento de una cultura planetaria de orientación masificadora y de carácter pluralista condiciona la percepción del mundo y de la Iglesia y, más aún, el sentido mismo de la vida.

El reto de la comunicación interpersonal se hace más difícil por el debilitamiento de los valores culturales y por la proliferación de lenguajes y nuevas formas de incomunicabilidad.

La comunicación pasa por canales nuevos: lenguajes multimediales, medios de comunicación social, acceso a la información, cibernética... Todo ello produce cambios de mentalidad y requiere nuevos modos de aprendizaje. Se necesitan nuevas capacidades.

La eficacia del saber, los códigos de la modernidad y posmodernidad, el aprender a trabajar en grupo, el acceso a la información y el uso crítico de los medios de comunicación social son factores que piden a SDB y seglares más competencia profesional y una actualización constante.

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Familia y educación

Parece que la familia y las instituciones tradicionales de educación pierden su papel privilegiado de antaño en la maduración de la persona.

A la familia, sin embargo, se le reconoce todavía una importancia fundamental en el campo de la educación.

En la nueva situación cultural se difunde una interpretación subjetiva de la sexualidad; surgen nuevas formas de organización familiar como núcleos afectivos, que relativizan el modelo tradicional del matrimonio y de la familia.

Todo ello hace inciertos y problemáticos los procesos de educación, la integración entre las diversas instituciones de educación y la misma capacidad educadora de los adultos.

En tal situación de la familia, suena a reto lo que escribía don Egidio Viganò: «¿Puede hoy un educador formar a sus jóvenes sin profundizar, aclarar y dar nueva vitalidad a los valores de la familia?»4

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Malestar juvenil

El malestar tiende a hacerse más hondo por las carencias educativas de las instituciones (especialmente la familia, la escuela, la Iglesia, etc.) y por la dificultad de éstas para conectar con los lenguajes de los jóvenes y colmar la superficialidad y el vacío de valores.

En algunos contextos, la desazón juvenil se debe a las nuevas y antiguas formas de pobreza, a la falta de perspectivas de vida y oportunidades sociales y a formas de racismo étnico, cultural y religioso.

En todo ello vemos un signo de los tiempos y, por tanto, una llamada de Dios a renovar nuestra misión educativa.

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Presencia de la mujer

En todos los ámbitos de la vida social, la mujer está logrando una presencia significativa que facilita el reconocimiento de sus derechos. En la Iglesia, se siente llamada a asumir un papel de participación y corresponsabilidad.

En todos los campos se presta atención a lo específicamente femenino, por la aportación que puede ofrecer para mejorar la calidad de vida y enriquecer de valores todos los ámbitos.

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Aspecto múltiple del fenómeno religioso

Vemos que sigue adelante el proceso de secularización, no sólo en la religiosidad, sino también en aspectos fundamentales de la vida: familia, educación, conciencia moral, costumbres, expresiones culturales. En algunos contextos parece como que se eclipsa lo divino. Sin embargo, asistimos también a una nueva sensibilidad ante los valores espirituales y a la búsqueda de nuevas formas de relación con lo transcendente, sobre todo entre los jóvenes.

Por otra parte, el fenómeno religioso toma un aspecto múltiple, a veces incierto y con frecuencia ambiguo.

Hay también una indiferencia religiosa generalizada, particularmente hacia los aspectos institucionales, mientras que se nota cierta tendencia a la privatización.

El anhelo de lo espiritual lleva a muchos, especialmente jóvenes, a movimientos y sectas que ofrecen experiencias intensas pero problemáticas por carecer de una visión plena de la persona y de un contenido objetivo de la verdad.

Paralelamente nos encontramos con manifestaciones de sincretismo religioso, supersticiones y otras expresiones de carácter esotérico, reencarnacionista. Un particular poder de captación parece tener hoy el movimiento que se conoce con el nombre de "Nueva Era" (New Age).

Al lado de todo esto, hay que subrayar una demanda de interioridad y una sed de espiritualidad, la atención al diálogo ecuménico y la asistencia a encuentros de oración entre las grandes religiones para rezar por la justicia y la paz en el mundo.

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Signos de esperanza

Sin embargo, el nuevo escenario económico, sociopolítico y cultural deja entrever, a nivel planetario, ciertas líneas de tendencia de un substancial valor positivo, aunque deban purificarse de la ambigüedad histórica con que se presentan.

De hecho comprobamos el nacimiento de nuevas sensibilidades transversales, que centran la atención y movilizan las energías de la comunidad mundial.

La vasta agenda de grandes acontecimientos con que las Naciones Unidas sellan el final del siglo XX son su prueba y signo.5

Se trata de hechos supranacionales, que indican, como camino de futuro, algunos presupuestos para una nueva postura ética, social y política. Son una perspectiva concreta de "respuesta social global", que recupera el respeto de la persona, la participación comunitaria y la justicia social ante las incertidumbres del momento histórico actual.

Son, pues, puntos de referencia obligada, que dan consistencia y legitiman lo que suele llamarse "nuevos sujetos sociales y políticos": el niño, el joven, la mujer, el individuo, la familia, las organizaciones no gubernamentales, las minorías sociales y étnicas, los marginados, etc.

Por último, esta nueva sensibilidad considera los problemas más angustiosos de la humanidad: el reconocimiento de la dignidad de la persona humana, la educación, la política demográfica, la ecología, el desarrollo, el desempleo y la marginación social, la convivencia pacífica en sociedades pluriétnicas y plurirreligiosas, la paz.

En este cuadro de referencia conflictivo y ambiguo, tanto la Iglesia como nuestra Congregación tratan de formular sus grandes objetivos y trazar sus líneas de acción para ser propuesta de solidaridad y fuente de esperanza.

2.2. En la Iglesia

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Nuevo camino de la Iglesia

En este contexto mundial y a las puertas del tercer milenio, la Iglesia vive, de forma cada vez más consciente, el nuevo clima eclesiológico creado por el Vaticano II, y lanza su presencia en el mundo contemporáneo con un intenso esfuerzo de inculturación y de implicación activa de todas sus fuerzas.

El punto de partida es su autocomprensión como pueblo de Dios, llamado a ser levadura en la historia.

En este pueblo resulta cada vez más evidente, como signo de los tiempos, el protagonismo de los seglares. Es, sobre todo, la exhortación Christifideles laici la que afirma con autoridad el carácter secular del laico, sujeto agente, con todo derecho, de la evangelización en el pueblo de Dios.

Al mismo tiempo, la reflexión y la práctica pastoral están considerando de nuevo la figura de los ministros ordenados, para recuperar la figura genuina del pastor, que se pone al servicio de todas las vocaciones para que lleguen a ser ministerios; así construye la comunión eclesial, orientando a todos a compartir la misión para salvar al mundo. La exhortación apostólica Pastores dabo vobis dio nuevo impulso al ministerio ordenado, puesto al servicio de una Iglesia totalmente ministerial.

En el camino posconciliar, cuya última etapa es la reciente exhortación apostólica Vita consecrata, también los consagrados tienen más clara su identidad en la Iglesia y han llegado a la convicción de que los seglares pueden compartir su mismo carisma. Por eso se les «invita a participar de modo más intenso en la espiritualidad y misión del Instituto»,6 abriendo así «un esperanzador nuevo capítulo en la historia de las relaciones entre las personas consagradas y el laicado».7

La misma exhortación reconoce que la «comunión y colaboración con los seglares [es] uno de los frutos de la doctrina de la Iglesia vista como comunión».8

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El reto de la nueva evangelización

El progresivo empobrecimiento que se produce en el mundo, la difusión de la cultura posmoderna y el reconocimiento de las nuevas culturas, puestos en relación con el mensaje de Jesucristo y con la reflexión del Vaticano II, han llevado a la Iglesia a hacer una opción pastoral de calidad: la nueva evangelización, que se caracteriza por el anuncio de Jesucristo, por la promoción humana y por la inculturación del Evangelio desde la perspectiva de la opción por los pobres y los jóvenes. Ello la obliga a un camino de conversión, de modo que la pobreza y la libertad sean signos que hagan creíble el Evangelio de las Bienaventuranzas.

En el espíritu de la nueva evangelización - que requiere nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones - la Iglesia ha vivido durante los últimos decenios un fuerte compromiso social, gracias a la voz profética de muchos cristianos, del Magisterio y de las Asambleas Episcopales en varios continentes.9

Se difunde un nuevo estilo de ser Iglesia, que va hacia el hombre, comparte sus alegrías y esperanzas, respeta las culturas y se interesa por el futuro de la humanidad: la justicia y la paz, la familia, la vida y los valores éticos, el ecumenismo y el diálogo interreligioso, la política y la economía, los jóvenes y la educación..

La nueva evangelización se presenta, pues, como el proyecto global de un renovado compromiso misionero, respuesta concreta al llamamiento de la encíclica Redemptoris missio.

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Camino de la Congregación Salesiana

La Congregación siente como propias las preocupaciones y esperanzas de los jóvenes y de la Iglesia, de la que quiere ser signo eficaz en su servicio al mundo, al que ha sido enviada.

Hoy día son motivo de alegría para nuestra Congregación:

- su expansión misionera en África, en el Este europeo y en Asia;

- el hecho de que muchos seglares participen y compartan el carisma de san Juan Bosco y su misión, dentro y fuera las obras salesianas;

- la presencia del voluntariado seglar en algunos sectores del Movimiento Salesiano;

- el anhelo que hay en muchos SDB de una espiritualidad más profunda, de una mejora de calidad en su pastoral juvenil y de una mejor integración en la pastoral de las Iglesias locales.

También nuestra Congregación sufre los efectos de la secularización y otros aspectos ambiguos del mundo contemporáneo:

- la disminución, a veces drástica, de vocaciones, especialmente de coadjutores, en muchas naciones tradicionalmente cristianas;

- la superficialidad espiritual que, en la medida en que se aceptan formas de aburguesamiento, enfría el celo pastoral e incapacita para penetrar en el mundo juvenil;

- la presencia de síntomas de individualismo, que se advierte en ciertos proyectos personales sin ninguna referencia al proyecto comunitario;

- la escasa valoración de la fuerza educadora y apostólica del laicado, especialmente femenino, debida al poco conocimiento de la teología del laicado y a cierta dificultad para comprender el ánimo femenino.

La Congregación, en sus últimos capítulos generales, sobre todo a partir del Especial, ha ido adquiriendo cada vez mayor conciencia de sí misma y de su misión en la Iglesia y en el mundo.

Simultáneamente, en el ámbito de su misión con los jóvenes y las clases populares, ha procurado implicar, en un vasto movimiento, a personas óparticularmente seglaresó que se sienten atraídas por el carisma y la espiritualidad de san Juan Bosco.

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El XXIV Capítulo General

Si por un lado el XXIV Capítulo General es una etapa significativa en el camino de renovación, por otro quiere ser también un punto de partida: con rostro nuevo, la Congregación salesiana desea caminar hacia el tercer milenio implicando en su espíritu y misión al mayor número posible de hombres y mujeres que quieran trabajar con ella por el Reino educando y evangelizando.


4 ACG 349, pág. 5

5 En 1989, la Asamblea General de la ONU aprobó la Convención Internacio-nal de los Derechos del Niño y del Adolescente (persona da 0 a 18 años), consolidando la doctrina de la protección plena de la población infantil y juvenil.

- En 1990, en Tailandia, el PNUD, el Banco Mundial, la UNESCO y la UNICEF celebraron la Conferencia Mundial sobre "Educación para todos", de donde salió un "Plan Mundial de Acción para satisfacer las necesidades fundamentales del aprendizaje".

- El año 1992, en Río de Janeiro, la Conferencia Mundial sobre el Ambien-te introdujo en la agenda de la humanidad el concepto de desarrollo armónico con las exigencias ambientales, que cada vez influirá más en la relación del hombre con el ambiente.

- El año 1993, el Congreso Mundial sobre los Derechos Humanos, celebrado en Viena, puso la libertad, el respeto y la dignidad de la persona humana, como criterio fundamental para justificar cualquier medida en el campo económico, social y político.

- En 1994, el Año internacional de la Familia dio im-portantes indicaciones en el campo de los derechos económicos, sociales y culturales de la familia. La Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo, de El Cairo, en coherencia con el Congreso de Viena, reafirmó la integridad de la persona humana ante el Estado, en materia de política demográ-fica.

- El año 1995, la Conferencia cumbre sobre el Desarrollo Social, que tuvo lugar en Copenhague, debatió cuestiones sobre el desempleo y la marginación social, formulando por vez primera medidas sociales de carácter global. En Pekín, la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer tomó la decisión de seguir profundizando esta clase de cuestiones, haciendo hincapié en la valoración del trabajo femenino.

- Para 1996 está prevista, en Estambul, la Conferencia Hábitat II, que estudiará los asentamientos humanos, cuestión funda-mental para concretar los derechos sociales y mejorar la calidad de vida en el planeta para el próximo siglo.\

6 VC 54

7 Ibídem

8 Ibídem

9 La preocupación por una nueva evangelización es general. Además de los documentos pontificios citados, en los últimos años se ha manifestado en importantes asambleas de carácter continental. La de los Obispos de Europa: "Somos testigos de Cristo que nos ha liberado" (1992); la cuarta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Santo Domingo sobre el tema "Nueva Evangelización, Promoción Humana, Cultura Cristiana - Jesucristo ayer, hoy y siempre" (octubre de 1992), y la Asamblea especial del Sínodo de los Obispos para África (La Iglesia en África y su misión evangelizadora camino del año 2000 "Seréis mis testigos") en abril de 1994.

Actualmente se preparan un Sínodo de los Obispos para Asia y otro para las Américas.

10 Gaudium et Spes 1

11 Recordamos los encuentros del Papa con los jóvenes de todo el mundo: Roma 1985, Buenos Aires 1987, Santiago de Compostela 1989, Czestochowa 1991, Denver 1993, Manila 1995. También nuestras "Confrontaciones de Jóvenes" han sido expresión de la propuesta educativa a los grupos y han dado incremento y conciencia al MJS.

12 El horizonte de la misión salesiana ha caracterizado la reflexión del posconcilio en la Congregación.

En el Capítulo General Especial (1971), la Congregación reconsidera su carisma y la misión salesiana a la luz de la enseñanza del Concilio Vaticano II.

El XXI Capítulo General (1978): la reflexión sobre la evangelización, inspirada en la exhortación apostólica "Evangelii nuntiandi", señaló a lacomunidadsalesiana evangelizada, alcanzada y renovada por el Evangelio, como la comunidad evangelizadora y animadora de otras fuerzas apostólicas, convocadas con miras a un verdadero compartir la misión sa-lesiana.

El XXII Capítulo General (1984), al final de una reflexión que había durado cerca de 15 años, dio a la Congregación el texto definitivo de las Constituciones renovadas.

El XXIII Capítulo General (1990), en vista de los retos lanzados por la situación de los jóvenes en los diferentes contextos culturales, sociales y rel-giosos del mundo, especialmente en la fe, trazó un itinerario para educar a los jóvenes en la fe.