2. CONTEXTO: EL MUNDO Y LA IGLESIA
[6]
Encarnación del carisma
El carisma salesiano, suscitado en la Iglesia para bien del
mundo, debe encarnarse en las situaciones culturales, si
quiere desplegar sus posibilidades de servicio a los jóvenes y a
las clases populares. En el encuentro con las culturas demuestra
su vitalidad y adquiere características nuevas y enriquecedoras.
2.1. En el mundo de hoy
[7]
Nuevo escenario
La década de los años 90 presenta un nuevo escenario
económico, político, social y cultural, tras los acontecimientos
que señalaron el final del conflicto Este-Oeste.
Algunas de tales tendencias influyen de modo particular en
nuestra vida y acción.
[8]
Supremacía de lo económico
El sistema económicopolítico neoliberal agrava el
empobrecimiento, la injusticia y el desequilibrio social en la
mayor parte del mundo, de forma que grandes grupos económicos
multinacionales obtienen ingentes ganancias y marginan
progresivamente a las áreas más pobres de la tierra, con el
consiguiente aumento de nuevas formas de miseria.
La supremacía absoluta del factor económico produce,
al menos, las siguientes consecuencias graves: eliminación de
las fronteras económicas, dificultad de mantener los logros
sociales de los trabajadores y el espacio de acción de las
pequeñas unidades de producción, desempleo, pérdida del valor
adquisitivo de los salarios, necesidad de emigrar, limitación de
expresión y posibilidad de acción para las minorías étnicas y
los grupos que sufren diversas clases de marginación.
La progresiva exclusión económica y social produce,
además, formas de "empobrecimiento antropológico",
que se manifiesta en un sentimiento general de inferioridad, que
afecta a enteras clases sociales y poblaciones, oprimidas
culturalmente por la ideología dominante
("culturicidio").
La presentación masiva y martilleante de ciertos modelos
produce cambios en los procesos mentales y en los criterios de
valoración, agrava la dificultad de lograr una identidad humana
y cristiana sólida y aumenta la incertidumbre del futuro.
Simultáneamente las nuevas posibilidades de información,
intercomunicación y acción dan una configuración diversa a las
sociedades y convivencias.
La globalización económica y los nuevos agrupamientos
de naciones en bloques podrán tener consecuencias
socioculturales de carácter todavía incierto y de resultados
obscuros.
[9]
Ambigüedad de la comunicación
El nacimiento de una cultura planetaria de orientación
masificadora y de carácter pluralista condiciona la percepción
del mundo y de la Iglesia y, más aún, el sentido mismo de la
vida.
El reto de la comunicación interpersonal se hace más
difícil por el debilitamiento de los valores culturales y por la
proliferación de lenguajes y nuevas formas de incomunicabilidad.
La comunicación pasa por canales nuevos: lenguajes
multimediales, medios de comunicación social, acceso a la
información, cibernética... Todo ello produce cambios de
mentalidad y requiere nuevos modos de aprendizaje. Se necesitan
nuevas capacidades.
La eficacia del saber, los códigos de la modernidad y
posmodernidad, el aprender a trabajar en grupo, el acceso a la
información y el uso crítico de los medios de comunicación
social son factores que piden a SDB y seglares más competencia
profesional y una actualización constante.
[10]
Familia y educación
Parece que la familia y las instituciones tradicionales de
educación pierden su papel privilegiado de antaño en la
maduración de la persona.
A la familia, sin embargo, se le reconoce todavía una
importancia fundamental en el campo de la educación.
En la nueva situación cultural se difunde una interpretación
subjetiva de la sexualidad; surgen nuevas formas de organización
familiar como núcleos afectivos, que relativizan el modelo
tradicional del matrimonio y de la familia.
Todo ello hace inciertos y problemáticos los procesos de
educación, la integración entre las diversas instituciones de
educación y la misma capacidad educadora de los adultos.
En tal situación de la familia, suena a reto lo que escribía
don Egidio Viganò: «¿Puede hoy un educador formar a sus
jóvenes sin profundizar, aclarar y dar nueva vitalidad a los valores de la
familia?»4
[11]
Malestar juvenil
El malestar tiende a hacerse más hondo por las carencias
educativas de las instituciones (especialmente la familia, la
escuela, la Iglesia, etc.) y por la dificultad de éstas para
conectar con los lenguajes de los jóvenes y colmar la
superficialidad y el vacío de valores.
En algunos contextos, la desazón juvenil se debe a las nuevas
y antiguas formas de pobreza, a la falta de perspectivas de vida
y oportunidades sociales y a formas de racismo étnico, cultural
y religioso.
En todo ello vemos un signo de los tiempos y, por
tanto, una llamada de Dios a renovar nuestra misión educativa.
[12]
Presencia de la mujer
En todos los ámbitos de la vida social, la mujer está
logrando una presencia significativa que facilita el reconocimiento
de sus derechos. En la Iglesia, se siente llamada a asumir un
papel de participación y corresponsabilidad.
En todos los campos se presta atención a lo
específicamente femenino, por la aportación que puede ofrecer
para mejorar la calidad de vida y enriquecer de valores todos los
ámbitos.
[13]
Aspecto múltiple del fenómeno religioso
Vemos que sigue adelante el proceso de secularización, no
sólo en la religiosidad, sino también en aspectos fundamentales
de la vida: familia, educación, conciencia moral, costumbres,
expresiones culturales. En algunos contextos parece como que se
eclipsa lo divino. Sin embargo, asistimos también a una nueva
sensibilidad ante los valores espirituales y a la búsqueda de
nuevas formas de relación con lo transcendente, sobre todo entre
los jóvenes.
Por otra parte, el fenómeno religioso toma un aspecto
múltiple, a veces incierto y con frecuencia ambiguo.
Hay también una indiferencia religiosa generalizada,
particularmente hacia los aspectos institucionales, mientras que
se nota cierta tendencia a la privatización.
El anhelo de lo espiritual lleva a muchos, especialmente
jóvenes, a movimientos y sectas que ofrecen experiencias
intensas pero problemáticas por carecer de una visión plena de
la persona y de un contenido objetivo de la verdad.
Paralelamente nos encontramos con manifestaciones de
sincretismo religioso, supersticiones y otras expresiones de
carácter esotérico, reencarnacionista. Un particular poder de
captación parece tener hoy el movimiento que se conoce con el
nombre de "Nueva Era" (New Age).
Al lado de todo esto, hay que subrayar una demanda de
interioridad y una sed de espiritualidad, la atención al
diálogo ecuménico y la asistencia a encuentros de oración
entre las grandes religiones para rezar por la justicia y la paz
en el mundo.
[14]
Signos de esperanza
Sin embargo, el nuevo escenario económico, sociopolítico y
cultural deja entrever, a nivel planetario, ciertas líneas de
tendencia de un substancial valor positivo, aunque deban
purificarse de la ambigüedad histórica con que se presentan.
De hecho comprobamos el nacimiento de nuevas sensibilidades
transversales, que centran la atención y movilizan las energías
de la comunidad mundial.
La vasta agenda de grandes acontecimientos con que las
Naciones Unidas sellan el final del siglo XX son su prueba y signo.5
Se trata de hechos supranacionales, que indican, como camino
de futuro, algunos presupuestos para una nueva postura ética,
social y política. Son una perspectiva concreta de
"respuesta social global", que recupera el respeto de
la persona, la participación comunitaria y la justicia social
ante las incertidumbres del momento histórico actual.
Son, pues, puntos de referencia obligada, que dan consistencia
y legitiman lo que suele llamarse "nuevos sujetos sociales y
políticos": el niño, el joven, la mujer, el individuo, la
familia, las organizaciones no gubernamentales, las minorías
sociales y étnicas, los marginados, etc.
Por último, esta nueva sensibilidad considera los problemas
más angustiosos de la humanidad: el reconocimiento de la
dignidad de la persona humana, la educación, la política
demográfica, la ecología, el desarrollo, el desempleo y la
marginación social, la convivencia pacífica en sociedades
pluriétnicas y plurirreligiosas, la paz.
En este cuadro de referencia conflictivo y ambiguo, tanto la
Iglesia como nuestra Congregación tratan de formular sus grandes
objetivos y trazar sus líneas de acción para ser propuesta de
solidaridad y fuente de esperanza.
2.2. En la Iglesia
[15]
Nuevo camino de la Iglesia
En este contexto mundial y a las puertas del tercer milenio,
la Iglesia vive, de forma cada vez más consciente, el nuevo
clima eclesiológico creado por el Vaticano II, y lanza su
presencia en el mundo contemporáneo con un intenso esfuerzo de
inculturación y de implicación activa de todas sus fuerzas.
El punto de partida es su autocomprensión como pueblo de
Dios, llamado a ser levadura en la historia.
En este pueblo resulta cada vez más evidente, como signo de
los tiempos, el protagonismo de los seglares. Es, sobre
todo, la exhortación Christifideles laici la que afirma
con autoridad el carácter secular del laico, sujeto agente, con
todo derecho, de la evangelización en el pueblo de Dios.
Al mismo tiempo, la reflexión y la práctica pastoral están
considerando de nuevo la figura de los ministros ordenados,
para recuperar la figura genuina del pastor, que se pone al
servicio de todas las vocaciones para que lleguen a ser
ministerios; así construye la comunión eclesial, orientando a
todos a compartir la misión para salvar al mundo. La
exhortación apostólica Pastores dabo vobis dio nuevo impulso
al ministerio ordenado, puesto al servicio de una Iglesia
totalmente ministerial.
En el camino posconciliar, cuya última etapa es la reciente
exhortación apostólica Vita consecrata, también los
consagrados tienen más clara su identidad en la Iglesia y
han llegado a la convicción de que los seglares pueden compartir
su mismo carisma. Por eso se les «invita a participar de modo
más intenso en la espiritualidad y misión del
Instituto»,6 abriendo así «un esperanzador
nuevo capítulo en la historia de las relaciones entre las
personas consagradas y el laicado».7
La misma exhortación reconoce que la «comunión y
colaboración con los seglares [es] uno de los frutos de la
doctrina de la Iglesia
vista como comunión».8
[16]
El reto de la nueva evangelización
El progresivo empobrecimiento que se produce en el mundo, la
difusión de la cultura posmoderna y el reconocimiento de las
nuevas culturas, puestos en relación con el mensaje de
Jesucristo y con la reflexión del Vaticano II, han llevado a la
Iglesia a hacer una opción pastoral de calidad: la nueva
evangelización, que se caracteriza por el anuncio de
Jesucristo, por la promoción humana y por la inculturación del Evangelio
desde la perspectiva de la opción por los pobres y los jóvenes.
Ello la obliga a un camino de conversión, de modo que la pobreza
y la libertad sean signos que hagan creíble el Evangelio de las Bienaventuranzas.
En el espíritu de la nueva evangelización - que requiere
nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones - la Iglesia ha
vivido durante los últimos decenios un fuerte compromiso social,
gracias a la voz profética de muchos cristianos, del Magisterio
y de las Asambleas Episcopales en varios continentes.9
Se difunde un nuevo estilo de ser Iglesia, que va hacia el
hombre, comparte sus alegrías y esperanzas, respeta las culturas
y se interesa por el futuro de la humanidad: la justicia y la
paz, la familia, la vida y los valores éticos, el ecumenismo y
el diálogo interreligioso, la política y la economía, los
jóvenes y la educación..
La nueva evangelización se presenta, pues, como el proyecto
global de un renovado compromiso misionero, respuesta concreta al
llamamiento de la encíclica Redemptoris missio.
[17]
Camino de la Congregación Salesiana
La Congregación siente como propias las preocupaciones y
esperanzas de los jóvenes y de la Iglesia, de la que quiere ser
signo eficaz en su servicio al mundo, al que ha sido enviada.
Hoy día son motivo de alegría para nuestra
Congregación:
- su expansión misionera en África, en el Este europeo y en
Asia;
- el hecho de que muchos seglares participen y compartan el
carisma de san Juan Bosco y su misión, dentro y fuera las obras
salesianas;
- la presencia del voluntariado seglar en algunos sectores del
Movimiento Salesiano;
- el anhelo que hay en muchos SDB de una espiritualidad más
profunda, de una mejora de calidad en su pastoral juvenil y de
una mejor integración en la pastoral de las Iglesias locales.
También nuestra Congregación sufre los efectos de la
secularización y otros aspectos ambiguos del mundo
contemporáneo:
- la disminución, a veces drástica, de vocaciones,
especialmente de coadjutores, en muchas naciones tradicionalmente
cristianas;
- la superficialidad espiritual que, en la medida en que se
aceptan formas de aburguesamiento, enfría el celo pastoral e
incapacita para penetrar en el mundo juvenil;
- la presencia de síntomas de individualismo, que se advierte
en ciertos proyectos personales sin ninguna referencia al
proyecto comunitario;
- la escasa valoración de la fuerza educadora y apostólica
del laicado, especialmente femenino, debida al poco conocimiento
de la teología del laicado y a cierta dificultad para comprender
el ánimo femenino.
La Congregación, en sus últimos capítulos generales, sobre
todo a partir del Especial, ha ido adquiriendo cada vez mayor
conciencia de sí misma y de su misión en la Iglesia y en el
mundo.
Simultáneamente, en el ámbito de su misión con los jóvenes
y las clases populares, ha procurado implicar, en un vasto
movimiento, a personas óparticularmente seglaresó que se
sienten atraídas por el carisma y la espiritualidad de san Juan
Bosco.
[18]
El XXIV Capítulo General
Si por un lado el XXIV Capítulo General es una etapa
significativa en el camino de renovación, por otro quiere ser
también un punto de partida: con rostro nuevo, la Congregación
salesiana desea caminar hacia el tercer milenio implicando en
su espíritu y misión al mayor número posible de hombres y
mujeres que quieran trabajar con ella por el Reino educando y
evangelizando.
4 ACG 349, pág. 5
5 En 1989, la Asamblea General de la ONU
aprobó la Convención Internacio-nal de los Derechos del Niño y
del Adolescente (persona da 0 a 18
años), consolidando la doctrina de la protección plena de la
población infantil y juvenil.
- En 1990, en Tailandia, el PNUD, el Banco
Mundial, la UNESCO y la UNICEF celebraron la Conferencia Mundial
sobre "Educación para todos", de donde salió un
"Plan Mundial de Acción para satisfacer las necesidades
fundamentales del aprendizaje".
- El año 1992, en Río de Janeiro, la
Conferencia Mundial sobre el Ambien-te introdujo en la agenda de
la humanidad el concepto de desarrollo armónico con las
exigencias ambientales, que cada vez influirá más en la
relación del hombre con el ambiente.
- El año 1993, el Congreso Mundial sobre los
Derechos Humanos, celebrado en Viena, puso la libertad, el
respeto y la dignidad de la persona humana, como criterio
fundamental para justificar cualquier medida en el campo
económico, social y político.
- En 1994, el Año internacional de la Familia
dio im-portantes indicaciones en el campo de los derechos
económicos, sociales y culturales de la familia. La Conferencia
Mundial sobre Población y Desarrollo, de El Cairo, en coherencia
con el Congreso de Viena, reafirmó la integridad de la persona
humana ante el Estado, en materia de política demográ-fica.
- El año 1995, la Conferencia cumbre sobre el
Desarrollo Social, que tuvo lugar en Copenhague, debatió
cuestiones sobre el desempleo y la marginación social,
formulando por vez primera medidas sociales de carácter global.
En Pekín, la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer tomó la
decisión de seguir profundizando esta clase de cuestiones,
haciendo hincapié en la valoración del trabajo femenino.
- Para 1996 está prevista, en Estambul, la
Conferencia Hábitat II, que estudiará los asentamientos
humanos, cuestión funda-mental para concretar los derechos
sociales y mejorar la calidad de vida en el planeta para el
próximo siglo.\
6 VC 54
7 Ibídem
8 Ibídem
9 La preocupación por una nueva
evangelización es general. Además de
los documentos pontificios citados, en los últimos años se ha
manifestado en importantes asambleas de carácter continental. La
de los Obispos de Europa: "Somos testigos de Cristo
que nos ha liberado" (1992); la cuarta Conferencia General
del Episcopado Latinoamericano de Santo Domingo sobre el
tema "Nueva Evangelización, Promoción Humana, Cultura
Cristiana - Jesucristo ayer, hoy y siempre" (octubre de
1992), y la Asamblea especial del Sínodo de los Obispos para África
(La Iglesia en África y su misión evangelizadora camino del
año 2000 "Seréis mis testigos") en abril de 1994.
Actualmente se preparan un Sínodo de los
Obispos para Asia y otro para las Américas.
10 Gaudium et Spes 1
11 Recordamos los encuentros del Papa con los
jóvenes de todo el mundo: Roma 1985,
Buenos Aires 1987, Santiago de Compostela 1989, Czestochowa 1991,
Denver 1993, Manila 1995. También nuestras "Confrontaciones
de Jóvenes" han sido expresión de la propuesta educativa a
los grupos y han dado incremento y conciencia al MJS.
12 El horizonte de la misión salesiana ha caracterizado la reflexión del posconcilio en la
Congregación.
En el Capítulo General Especial (1971), la
Congregación reconsidera su carisma y la misión salesiana a la
luz de la enseñanza del Concilio Vaticano II.
El XXI Capítulo General (1978): la reflexión
sobre la evangelización, inspirada en la exhortación
apostólica "Evangelii nuntiandi", señaló a
lacomunidadsalesiana evangelizada, alcanzada y renovada por el
Evangelio, como la comunidad evangelizadora y animadora de
otras fuerzas apostólicas, convocadas con miras a un verdadero
compartir la misión sa-lesiana.
El XXII Capítulo General (1984), al final de
una reflexión que había durado cerca de 15 años, dio a la
Congregación el texto definitivo de las Constituciones
renovadas.
El XXIII Capítulo General (1990), en vista de
los retos lanzados por la situación de los jóvenes en los
diferentes contextos culturales, sociales y rel-giosos del mundo,
especialmente en la fe, trazó un itinerario para educar a los jóvenes
en la fe.
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