PRIMERA PARTE: LOS SALESIANOS Y LOS SEGLARES HOY: SITUACIÓN

Al atardecer de aquel día

contemplaba yo la multitud

de chiquillos que se divertían,

y pensé en la mies abundante

que iba madurando para mi sagrado ministerio...

Dios mío, exclamé,

¿por qué no me señalas de una vez

el lugar donde quieres

que recoja a estos chicos?

Dámelo a conocer o dime qué debo hacer.

(MO, pág. 134)


CAPÍTULO PRIMERO: ELEMENTOS PARA COMPRENDER LA SITUACIÓN

1. HORIZONTE: JUNTOS EN EL ESPÍRITU Y EN LA MISIÓN AL SERVICIO DE LOS JÓVENES

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El comienzo y el modelo

En el origen de la historia salesiana está el amor de predilección de san Juan Bosco por la juventud pobre y su atención a las clases populares. Animado por la caridad del Buen Pastor, reúne en torno a sí a un gran número de personas, porque la nueva condición juvenil, tal como se le presenta en la ciudad de Turín, pide una respuesta inmediata y nueva.

Así nace el Oratorio de Valdocco, verdadero "laboratorio" en el que san Juan Bosco y otros sacerdotes, seglares adultos, jóvenes y algunas mujeres - entre las que figura en primer lugar su madre - viven el original y simpático estilo de predilección por los jóvenes que llamamos Sistema Preventivo. Tal sistema, en Valdocco primero y después en Mornese y otros lugares, es una verdadera espiritualidad que une a educadores y jóvenes en el mismo camino de santidad.

Es una espiritualidad que vive de forma muy especial en el corazón y en las acciones de los miembros de la Familia Salesiana y de un vasto movimiento de personas, como don de Dios a su Iglesia para salvar a la juventud y santificar a quienes se les unen.

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Dimensión secular y profética del carisma

La misión juvenil y popular tiene una dimensión secular especial, «porque es un carisma suscitado en la Iglesia para el mundo»1.

El carisma de san Juan Bosco, precisamente porque es para la educación, se sitúa en la vertiente de la cultura y tiene una correspondencia singular con la actividad de los seglares.

Puesto que es misión, va más allá de la comunidad salesiana y sus obras, ya que misión y obras no se identifican, aunque éstas sean necesarias como lugar de convocación y formación del vasto movimiento que trabaja por la juventud dentro y fuera de las estructuras salesianas, en la Iglesia y en las instituciones de la sociedad civil.

Esta misión posee también una dimensión profética, por el significado que toma en los problemas educativos y sociales y por las perspectivas nuevas de existencia a que abre. El evangelizar educando y educar evangelizando es mensaje de esperanza, levadura y luz cuando no puede alcanzar directamente a todas las personas ni cubrir materialmente todos los espacios y actividades donde vive el hombre.2

La atención a los valores seculares fue tan intensa en san Juan Bosco, que lo impulsó a crear una original figura de laico consagrado: el salesiano coadjutor, que tiene en sí una especie de propensión innata a ser levadura apostólica en las realidades seculares, vistas en su consistencia autónoma; por ello la comunidad salesiana, «enriquecida por su componente laical, puede ir al mundo de una forma apostólicamente más eficaz».3

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Mediaciones eficaces: la comunidad educativo-pastoral (CEP) y el proyecto educativo-pastoral salesiano (PEPS)

La misión es única, pero sus realizaciones son múltiples, tantas como las situaciones y los contextos históricos, geográficos, religiosos y culturales donde viven los jóvenes.

El proyecto educativo-pastoral salesiano es la mediación histórica y el instrumento operativo de la misión en todas las latitudes y culturas.

El proyecto, pues, no es un hecho técnico, sino el horizonte cultural al que referirse continuamente; lo exige la inculturación del carisma.

Lo prepara y realiza, en toda obra salesiana, la comunidad educativo-pastoral, conjunto de personas (jóvenes y adultos, padres y educadores, religiosos y seglares, representantes de otras instituciones eclesiales y civiles e incluso miembros de otras religiones, hombres y mujeres de buena voluntad) que trabajan juntos en la educación y evangelización de los jóvenes, especialmente los más pobres.


1 E. Viganò, ACG 350, pág. 14

2 cf. Informe del Vicario del Rector Mayor, núm. 297

3 XXI CG, 178