16. MENSAJE DEL XXIV CAPÍTULO GENERAL A LOS
COOPERADORES SALESIANOS
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Muy queridos cooperadores y cooperadoras:
Nos acercamos al término de nuestro XXIV Capítulo General.
Es justo que os dirijamos unas palabras de saludo y gratitud por vuestra
oración fraterna y por vuestro mensaje tan rico de contenido salesiano.
Estos días hemos renovado nuestra conciencia de ser, en la Iglesia,
hijos de un padre que deseaba unir todas las fuerzas que se sentían
movidas por el espíritu del bien. San Juan Bosco quería implicar
a todos en su proyecto de vida: ir a los jóvenes pobres y abandonados
para darles testimonio de que Dios los ama.
Los cooperadores y cooperadoras tenéis, con nosotros y las Hijas
de María Auxiliadora - como grupos centrales de la Familia Salesiana
(cf. Identidad de la Comunión en la Familia Salesiana, art.
2) - una responsabilidad importante en la misión que compartimos.
Hoy nuestra misión vive, más que nunca, un reto: la pobreza
y la marginación crecen a diario en todo el mundo y envuelven en
su trama a muchos jóvenes. Con la Iglesia del Vaticano II creemos
que esta hora nos debe encontrar unidos para ser coherentes con el carisma,
con la misión y con los signos de los tiempos. Aunque respetando
y valorando toda vocación particular, debemos estrechar en unidad
nuestras fuerzas, sostenernos mutuamente, integrarnos y organizarnos en
una relación y comunión más fluida.
El tema del Capítulo nos ha llevado a querer implicar en el espíritu
y en la misión al mayor número posible de seglares. Creemos
que los cooperadores y cooperadoras tenéis un papel importante (cf.
CGE 741), ya que vuestro Reglamento de Vida Apostólica nos presenta
al cooperador salesiano como el prototipo del seglar que comparte la vivencia
educadora y pastoral de san Juan Bosco a lo largo de los tiempos.
Damos gracias a Dios por lo que sois y por vuestra original vocación
en la Familia Salesiana, imprescindible para la misión. Al mismo
tiempo deseamos estar a vuestro lado para crecer y caminar juntos en la
animación y formación de los seglares que forman parte del
Movimiento Salesiano.
También queremos comprometernos a profundizar y conocer mejor
nuestra mutua identidad, a fin de promocionar una formación permanente
recíproca y llevar adelante juntos una pastoral vocacional significativa.
La conclusión del proceso diocesano para beatificar a Margarita,
madre de san Juan Bosco (22 de abril de 1996), nos hace pensar en la radicalidad
de vida evangélica que hubo en la primera comunidad de Valdocco.
El Espíritu Santo hizo crecer entre los que dieron forma a la primera
experiencia oratoriana - cuyo 150º aniversario celebramos el pasado
12 de abril - un tipo de relación que era capaz de santificarlos.
Por ello, al aproximarnos al jubileo del año 2000, deseamos proponer
de nuevo, particularmente a los cooperadores y cooperadoras y a todos los
miembros de Familia Salesiana, la meta de una santidad que debemos buscar
juntos, para hacer a los jóvenes el mejor regalo que pueden esperar
de nosotros.
Que María Auxiliadora sea nuestra ayuda.
Roma, 20 de abril de 1996.
Los miembros del XXIV Capítulo General
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