15. MENSAJE DEL XXIV CAPÍTULO GENERAL A LOS JÓVENES

ANEXO NÚM. 15

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Muy queridos jóvenes:

Hace 150 años, el 12 de abril de 1846, domingo de Pascua, san Juan Bosco se trasladaba con sus jóvenes a Valdocco, donde el Oratorio echó raíces, creció y dio fruto hasta difundirse por todo el mundo al servicio de la juventud.

Los salesianos, reunidos en Capítulo General, nos inspiramos en este acontecimiento para comunicarnos con vosotros, jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano, animadores, voluntarios y todos los que, por diversos caminos, habéis conocido y amado a san Juan Bosco.

Gracias por vuestra llamada

Ante todo, queremos agradeceros lo que, con motivo de la preparación del Capítulo General, nos habéis dicho respondiendo a la encuesta que os presentamos:

  • nos pedís con insistencia que estemos más presentes entre vosotros, compartiendo vuestra vida, particularmente en los momentos espontáneos e informales;
  • queréis acompañamiento y ayuda para una formación más profunda;
  • reclamáis espacios de participación efectiva en el trabajo educativo y evangelizador;
  • nos queréis ver como testigos coherentes del Evangelio con nuestra vida religiosa: personas realmente pobres y de oración, que saben vivir y trabajar en comunidad.

La experiencia del XXIV Capítulo General

El XXIV Capítulo General ha sido para nosotros una experiencia extraordinaria de salesianidad: hemos tocado con las manos la universalidad del carisma y de la misión salesiana, la fuerza de convocatoria que tiene san Juan Bosco y la comunión que existe entre nosotros y con innumerables personas de buena voluntad de cualquier religión y cultura; de una manera especial, la comunión con la Familia Salesiana.

Hemos escuchado vuestra voz y la de los seglares que trabajan codo a codo con nosotros, reclamándonos apertura y participación, protagonismo e implicación en el trabajo salesiano. San Juan Bosco, que desde el principio supo implicar a los jóvenes en su tarea y lanzarlos al servicio de sus compañeros, es un ejemplo y un estímulo para nosotros.

Hemos profundizado nuestra visión de la Iglesia, como comunión de vocaciones al servicio del Reino en el mundo.

Hemos conocido mejor y agradecido a Dios vuestro trabajo en el campo de la animación y de la evangelización, de muchas formas y en no pocos lugares. Hemos sentido la gran satisfacción de compartir con vosotros la misión heredada de san Juan Bosco.

Todo esto es ya una de las realizaciones de la comunión y participación entre salesianos y laicos en el espíritu y misión de san Juan Bosco, tema del Capítulo.

Nuestra respuesta

Aceptamos el desafío que nos trae este Capítulo.

Conscientes de nuestros límites, os ofrecemos nuestra mano para caminar juntos, y nos comprometemos a hacer que nuestras comunidades y obras estén abiertas a todos vosotros.

Como san Juan Bosco, con vosotros queremos vivir, con vosotros queremos estar, con vosotros queremos trabajar por la salvación de la juventud, especialmente la más pobre y necesitada.

Os proponemos un camino de fe en la espiritualidad juvenil salesiana, de la que queremos ser testigos vivos entre vosotros.

Os queremos jóvenes con una fuerte interioridad, en búsqueda y abiertos a Dios.

Os desafiamos a hacer de vuestra vida un servicio a los demás, particularmente en favor de los últimos, y a ser portadores de solidaridad y esperanza.

Os animamos a ser misioneros de los jóvenes.

Os instamos a vivir intensamente la amistad con Cristo.

Os invitamos a caminar hacia la santidad.

En todo esto, contad con nuestro acompañamiento y apoyo.

Un compromiso común

Decía san Juan Bosco: «Si tuviera un grupo de jóvenes como yo los sueño, sería capaz de transformar el mundo». Con esta misma confianza os invitamos a trabajar juntos por la educación y evangelización de los jóvenes de todo el mundo.

¡Vivamos la experiencia de formarnos juntos, para continuar el camino de fe, encarnar a Don Bosco en este fin de siglo y entregarlo vivo a las nuevas generaciones de jóvenes!

Ésta será nuestra forma concreta de participar en el gran proyecto del año jubilar al que el Papa nos convida.

Ponemos en manos de María Auxiliadora, la madre y maestra de Don Bosco y de los jóvenes, estos anhelos y compromisos, para que los convierta en una gozosa realidad.

    Roma, 20 de abril de 1996

Los miembros del XXIV Capítulo General