26. CRÓNICA DEL XXIV CAPÍTULO GENERAL
(18 de febrero - 20 de abril de 1996)
1. Sesión inaugural del XXIV Capítulo General
El 18 de febrero de 1996, los 208 miembros del XXIV Capítulo
General llegan de todas las partes del mundo a la Casa Generalicia para
empezar el XXIV Capítulo General.
A las diez de la mañana del 19 de febrero, solemne inauguración
del Capítulo. El día había empezado con la concelebración
eucarística del Espíritu Santo, presidida por el Vicario
del Rector Mayor, don Juan Vecchi.
Lo primero que se hace, cuando el regulador del XXIV Capítulo
General, don Antonio Martinelli, declara inaugurado el trabajo, es escuchar
el mensaje de Juan Pablo II. Tras un emocionado recuerdo de gratitud al
añorado don Egidio Viganò, el Papa afirma que «la colaboración
entre salesianos y seglares debe tender a formar "comunidades educativas"
donde las cualidades personales se compartan para bien de todos».
El siguiente discurso es del cardenal Eduardo Martínez Somalo,
prefecto de la Congregación de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades
de Vida Apostólica. Siguen los mensajes de los representantes de
los grupos de la Familia Salesiana y el discurso inaugural del Vicario
del Rector Mayor.
Entre quienes asisten a la sesión inaugural, además del
citado cardenal Somalo, figuran los salesianos: cardenales Rosalio Castillo
Lara, Alfonso Stíckler, Antonio Mª Javierre Ortas, el arzobispo
Tarcisio Bertone y los obispos Vincenzo Savio y Jesús Juárez
Párraga.
2. Para comenzar, una semana de ejercicios espirituales
A las 16.30 horas del mismo 19 de febrero comienzan los ejercicios espirituales,
que predica don Guido Gatti, profesor de Moral en la Universidad Pontificia
Salesiana de Roma.
Los temas de sus meditaciones siguen el hilo iluminador del "Sueño
de los Diamantes", que san Juan Bosco tuvo la noche del 10 al 11 de
septiembre de 1881, cuando los salesianos hacía ejercicios espirituales
en San Benigno Canavese.
La palabra precisa, y a veces jocosa, del padre Gatti ayuda a los capitulares
en su meditación sobre la fisonomía de la Congregación
qualis esse debet, según expresión del mencionado
sueño. La fidelidad a san Juan Bosco, la fe, la esperanza, la caridad,
la caridad pastoral, la caridad fraterna en comunidad, el trabajo y la
templanza se presentan como los ingredientes que deberían favorecer
el florecimiento de nuestra Congregación y dar la imagen, sobre
el modelo de san Juan Bosco, del salesiano qualis esse debet.
El clima de oración y recogimiento, las celebraciones comunitarias
y las liturgias, bien cuidadas y enriquecidas por cantos en diversas lenguas,
ayudan a crear el clima espiritualmente adecuado para un Capítulo.
El tono familiar de las buenas noches de don Juan Vecchi, al final de
cada día, completan la tarea.
El testimonio de un capitular resume bien el ambiente del Capítulo:
«He visto a san Juan Bosco rezando en la capilla, caminando por los
paseos de la Casa Generalicia y vivo en cada encuentro... He visto a san
Juan Bosco en cada salesiano, sacerdote o laico, joven o anciano, blanco
o de color, superior o subordinado, todos unidos en un solo corazón
y una sola mente en san Juan Bosco».
Los ejercicios espirituales terminan con la comida del 23 de febrero,
durante la cual se agradece, con coplillas humorísticas, el trabajo
del P. Gatti.
3. Informe del Vicario del Rector Mayor
Por la tarde del 23 de abril, en 90 minutos don Juan Vecchi describe
ante los capitulares el estado de la Congregación. Presenta el volumen
de 306 páginas titulado "La Sociedad de san Francisco de Sales
en el sexenio 1990-95" y su "anexo" con "Datos estadísticos".
El P. Vecchi no lee todo el Informe; se detiene en algunas páginas
que juzga más significativas: las dedicadas a las perspectivas y
a los motivos de esperanza.
Nuestro Informe tiene cuatro partes: la primera se refiere a
"La Congregación en sus regiones"; la segunda ofrece una
valoración general sobre "La Congregación en sus distintos
sectores de animación»; la tercera habla del funcionamiento
de "Algunos servicios e instituciones de interés general»;
la cuarta quiere ser un «Intento de evaluación global»;
es la parte más exigente.
El Vicario del Rector Mayor se detiene, sobre todo, en esta cuarta parte,
que habla de los objetivos y situación en el sexenio 1990-1995,
del valor significativo de nuestra presencia, del testimonio de la vida
consagrada, de la preparación de los salesianos, y de los retos
y motivos de esperanza.
Un aplauso de aprobación acoge el final del Informe. El
Regulador agradece al Vicario del Rector Mayor su síntesis y las
indicaciones que da como en voz baja. Según el P. Martinelli, se
trata de un Informe que requiere estudio y que es un punto de referencia
importante con el que los capitulares deben confrontarse.
Tras un día completo de estudio personal, los capitulares presentan
sus peticiones de aclaración y profundización. En total,
suman 103. A las 9.00 horas del 27 de febrero, don Juan Vecchi empieza
a responder, en el aula magna, a las preguntas recibidas; han sido muchas,
igual a la mitad de los capitulares. Dice que no pretende responder a cada
una de ellas, sino a bloques en torno a los siguientes nueve temas: valoración
del contexto, acogida del XXIII Capítulo General, aclaración
sobre el gobierno, economía, administración, significado,
presencia pastoral, formación y Familia Salesiana.
Después de tres sesiones de asamblea con un total cuatro horas
y media para la respuesta del Vicario del Rector Mayor, éste indica
la conveniencia de que se estudie el Informe en grupos lingüísticos.
Se forman, pues, 14. Cada uno de ellos debe presentar tres asuntos importantes,
de interés general, seleccionados desde la perspectiva mundial de
la Congregación. Dichos grupos (3 de lengua francesa, 3 de lengua
inglesa, 3 de lengua italiana, 2 de lengua portuguesa, 3 de lengua española,
1 de lengua alemana), constituidos por 15 miembros cada uno, dedican una
sesión de trabajo del 28 de febrero a una confrontación más
amplia sobre el Informe del Vicario del Rector Mayor.
El resultado de los grupos lingüísticos se entrega a otro
de seis capitulares, que, con el P. Vecchi, resume en cuatro puntos las
ideas más importantes: formación, comunidad salesiana, valor
significativo, animación y gobierno. La presentación de estos
cuatro puntos se lleva una sesión de trabajo.
El tema del significado se lleva la palma de preguntas. Se quiere entender
bien, sobre todo, el nuevo papel de la comunidad salesiana en la perspectiva
abierta por las nuevas situaciones y por las nuevas oportunidades misioneras,
educativas y de relación con los seglares.
4. La máquina capitular empieza a funcionar
Concluido el análisis del Informe del Vicario del Rector
Mayor, el Capítulo entra en la etapa que completa su organización.
Por mayoría absoluta la Asamblea aprueba como base de debate
del tema capitular el "Documento de Trabajo", preparado por la
Comisión Precapitular y presentado con apasionada convicción,
en la tarde del 27 de febrero, por don Luigi Zuppini, superior de la visitaduría
de Madagascar.
El 28 de febrero se elige a los tres moderadores, que completan la Presidencia
de la Asamblea Capitular. De una lista de ocho nombres propuestos por don
Juan Vecchi, la Asamblea elige a don Richard Authier, superior de la visitaduría
de Canadá (posteriormente substituido por don Stjepan Bolkovac,
inspector de Croacia); el salesiano laico Lucio Reghellin, delegado de
la Circunscripción de Piamonte (Italia); don Helvecio Baruffi, inspector
de Porto Alegre (Brasil). Los tres elegidos acompañan en la Presidencia
al Vicario del Rector Mayor y al regulador, don Antonio Martinelli.
El mismo día tiene también lugar la aprobación
unánime del Reglamento del XXIV Capítulo General, explicado
por don Francesco Maraccani. Son pocos los cambios importantes respecto
al Reglamento del Capítulo anterior.
El 1 de marzo se completa la organización aprobando el calendario
del XXIV Capítulo General.
En particular, se ratifica la semana en la que asistirán al Capítulo
algunos seglares (cooperadores, antiguos alumnos, VDB, Damas Salesianas,
jóvenes, colaboradores y otros) y que, por motivos evidentes de
coordinación, ya estaba fijada por el Regulador.
Para elegir al Rector Mayor, a su Vicario y al Consejo General, se aprueba
la fecha (del 18 al 24 marzo) y la modalidad de elección a propuesta
del Consejo General. Se trata de hacerlo tras serio discernimiento, es
decir, en un camino de búsqueda espiritual mediante la reflexión,
la oración y la iluminación recíproca con una serie
de etapas que ayuden a tomar la decisión personal sobre el nombre
preferido. Este proceso de elección será acompañado
por una persona ajena a nuestra Congregación y experta en discernimiento.
Se trata del vicario general de los Marianistas, P. José Mª
Arnaiz.
5. El Capítulo navega por Internet
Una novedad de este Capítulo es indudablemente el empleo silencioso
pero eficaz, por parte de algunos capitulares, del correo electrónico.
La comunicación con las respectivas Inspectorías (que
también facilita el fax), la información sobre el trabajo
capitular, las anécdotas, las entrevistas y las noticias han inundado
las pistas de Internet, permitiendo a algunos capitulares mandar información
y, a muchos salesianos y no salesianos del mundo entero, estar al corriente
de todo en tiempo real. Con su navegación, los modernos exploradores
han tendido un hilo directo permanente e inmediato entre el XXIV Capítulo
General y las Inspectorías.
Según un fascículo repleto de números, entregado
a los capitulares con otros materiales para la buena marcha del Capítulo,
resulta que los "afiliados" a E-mail son ya bastantes: 58 sedes
inspectoriales, 70 casas o despachos y 45 salesianos a título individual.
Es una prueba general de las posibilidades que da la red telemática
a las noticias de familia, muchas veces obstruidas por el ostracismo en
los grandes medios de información.
6. Las comisiones de trabajo
En esta etapa de concreción del método de trabajo, otro
punto importante es la formación de las comisiones, previstas por
el Reglamento del Capítulo.
Además de la Comisión de Información, el 1 marzo
se decide que las comisiones de trabajo sean siete. Seis de ellas se encargarán
del Documento de Trabajo: la primera examinará la situación,
la segunda el cuadro de referencia, la tercera los compromisos operativos
de la comunidad, la cuarta los criterios de selección de seglares
colaboradores y corresponsables, la quinta los problemas abiertos que hay
en el núcleo animador y en la identidad salesiana de las obras,
y la sexta otros problemas abiertos (feminización, presencia masculina,
consagración y educación, voluntarios y su vuelta a casa,
Amigos de Don Bosco). La séptima estudiará las propuestas
que haya sobre las Constituciones y los Reglamentos Generales y otros problemas
acerca del gobierno central.
Una vez formadas las comisiones, cada una elige a su presidente, a su
portavoz y a su secretario.
Así se completa, de paso, la Comisión Central de Coordinación,
formada por el presidente del Capítulo, por el regulador, por los
tres moderadores y por siete miembros elegidos por la Asamblea, que resultan
ser los presidentes de las mencionadas siete comisiones.
7. De capitular a obispo
A los 13 días de Capítulo, se hace oficial la noticia
de que el Papa ha nombrado al capitular P. José Ángel Divassón,
de 57 años, vicario apostólico de Puerto Ayacucho (Venezuela).
La noticia, dada por el P. Vecchi al mismo tiempo que la Sala de Prensa
del Vaticano, cae como una sorpresa en la Asamblea, que felicita al elegido
con un férvido aplauso. El nuevo monseñor da las gracias
a los capitulares, que se congratulan personalmente con él.
El P. José Ángel Divassón, inspector de Venezuela,
había tomado parte en el Sínodo sobre la Vida Consagrada,
invitado del Papa por su cargo de presidente de la Unión Venezolana
de Religiosos. El nuevo obispo dejará su puesto en el Capítulo
al delegado suplente de Venezuela, P. Johnny Reyes.
En nombre de toda la Asamblea, don Juan Vecchi ofrece a monseñor
Divassón un cáliz «ni lujoso ni pobre». Es una
muestra de afecto, que lleva grabada en español la siguiente dedicatoria:
«A don J. A. Divassón, el Capítulo General, 2 de marzo
de 1996». Monseñor lo agradece y muestra su satisfacción
por haber estado en el Capítulo. Habla de su vicariato apostólico,
muy nuestro: en él trabajan 30 salesianos; la catedral está
dedicada a María Auxiliadora. También hay 60 religiosas al
servicio de una población indígena de 19 etnias. Gente pobre
- afirma el nuevo obispo -; algunos todavía viven en un estadio
muy primitivo; hay etnias que desaparecen. Debemos trabajar por ellos y
defenderlos, para que no se extinga su cultura.
8. Una experiencia de comunidad
Concluida la etapa de las providencias generales, las comisiones comienzan
el análisis del Documento Precapitular, confrontándolo con
los resultados de los Capítulos Inspectoriales y con la experiencia
de los capitulares, intercambiada en las comisiones y en los grupos.
Durante tres semanas tiene lugar el intenso trabajo de las comisiones,
que informan a la Asamblea presentando observaciones y propuestas a medida
que se examinan las diversas partes del tema. Se celebran sucesivos y animados
debates de Asamblea, que primero definen algunos puntos de fondo, y después
fijan la estructura y las líneas esenciales del documento.
Trabajo de comisión, de grupo, de Asamblea, reuniones por regiones
y otras citas llenan los días normales del capitular. Las sesiones
de trabajo son cuatro: dos por la mañana (de 9.00 a 10.30 y de 11.00
a 12.30) y otras dos por la tarde (de 15.30 a 17.00 y de 17.30 a 19.00).
Lo que sostiene y alivia la intensidad del trabajo es la vivencia de
comunidad salesiana. Los 208 capitulares, llegados de distintas regiones
del mundo, forman una vera comunidad salesiana: atípica, pero comunidad.
Se logra en un tiempo récord y con una capacidad superior a la de
antaño.
Son evidentes los frutos del esfuerzo de integración y convivencia
fraterna, que no impide la barrera de las lenguas. Las horas del comedor
son buena ocasión para conocerse y cambiar impresiones con los compañeros
de mesa.
Hay clima de fiesta, sobre todo, en los onomásticos y cumpleaños,
que a menudo se alegran con un buen helado. Hay locales para la tertulia
y donde seguir la televisión del propio país, gracias a la
antena parabólica, para no quedar fuera del mundo. El grupo de animación
de la vida comunitaria del Capítulo prevé momentos de distensión
y fraternidad después de la cena, animados por los grupos de inspectorías.
Algunas veladas tienen carácter cultural. Es significativa, por
ejemplo, la presentación de Don Bosco en son temps, hecha
por su autor, Francis Desramaut, o la de Lettere circolari de don
Egidio Viganò.
Las celebraciones de la oración tienen mucho relieve. Por la
mañana ordinariamente se hacen en grupos lingüísticos;
por la noche, todos juntos vísperas y buenas noches, que crean un
clima de recogimiento, información y comunión familiar. Un
día a la semana, el miércoles, la eucaristía se celebra
comunitariamente, siempre bien cuidada por el grupo de animación
litúrgica. Para presidirla se invita sucesivamente al arzobispo
mons. Tarcisio Bertone (6 de marzo), al cardenal Alfons Stíckler
(13 de marzo), al cardenal Rosalio Castillo Lara (19 de marzo), al cardenal
Eduardo Pironio (28 de marzo), al cardenal Antonio Mª Javierre (10
de abril), a mons. Francisco Javier Errázuriz, secretario de la
Congregación de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida
Apostólica 13 de abril), y al obispo diocesano, mons. Antonio Buoncristiani
(18 abril).
Después de comer hay competiciones deportivas de fútbol
y baloncesto. Algunos recorren el parque de la Casa Generalicia. Los más
calmosos juegan a pimpom.
La fraternidad de la comunidad capitular se nota en el humorismo de
los chistes, en las buenas noches, en la Asamblea e incluso en la lectura
de las actas de cada sesión.
Todos los capitulares desean, con el Vicario del Rector Mayor, que «tal
experiencia de comunión y unidad», no sea fugaz, que no se
acabe con el Capítulo, sino que se difunda cuando termine.
Un momento que crea ambiente y muy esperado son las buenas noches. Durante
la primera semana, don Juan Vecchi habla de la vida y problemas de la Congregación.
En las siguientes semanas, después de vísperas, se turnan
los inspectores y delegados para presentar la historia, actividad, proyectos
y dificultades de sus inspectorías. Es un panorama muy interesante,
vasto y articulado. Conmovedores resultan los testimonios sobre algunas
situaciones particulares: la Circunscripción del Este y la obra
salesiana de Jakuck en Siberia, la presencia en las Antillas y especialmente
en Cuba, la situación en Polinesia y Timor, la difícil presencia
en Vietnam y en China.
Un momento particularmente emotivo y familiar tiene lugar el 15 de marzo
por la mañana. Los capitulares hacen un camino de oración
y meditación a las catacumbas de san Calixto, donde tiene su sepultura
don Egidio Viganò.
Procesionalmente siguen un rito de acercamiento con tres estaciones:
el martirio (se lee un texto de don Egidio sobre nuestros mártires
Luis Versiglia y Calixto Caravario); don Egidio, guía salesiano
(se lee un fragmento de su carta mortuoria mientras, cantando "Giù
dai colli", se desciende a la cripta funeraria para rezar ante la
tumba del último Rector Mayor); la resurrección (en la capilla
de san Tarsicio se escucha una lectura bíblica y se reza por el
XXIV Capítulo General, para que lleve adelante la renovación
empezada por el séptimo sucesor de san Juan Bosco).
9. Etapas del trabajo capitular
El trabajo de las seis comisiones, presentado por sus respectivos portavoces,
da pie en el aula a un debate amplio, con muchas y muy precisas intervenciones.
El campo de la colaboración entre salesianos y seglares y sus relativos
problemas aparece muy extenso y variado en la experiencia de los diversos
continentes y en las diferentes culturas.
Se trata, no sólo de ver la extensa gama de colaboradores seglares
(de profesores a creyentes de otras religiones y a hombres y mujeres de
buena voluntad), sino también la convergencia en los criterios,
en la identidad y en la necesidad de competencia profesional.
De cara al futuro, se siente la necesidad de trazar caminos nuevos y
comunes de formación.
Decenas y decenas de intervenciones en el aula y los apasionantes intercambios
de pareceres en las comisiones ponen de manifiesto que la colaboración
entre salesianos y seglares, con vistas a la misión, nos sitúa
a todos ante problemas nuevos. No en balde muchas intervenciones se hacen
eco de la voz que se eleva en toda la Congregación ante la urgencia
de una formación que ponga a las comunidades salesianas en condiciones
de dialogar con los seglares y con las mujeres, de insertarse en la dinámica
de la zona y de saber dialogar, desde un prestigio reconocido, con los
organismos públicos.
Ya no es posible pensar en una formación aislada: los seglares
y los salesianos deben aprender juntos a afrontar lo nuevo.
También los seglares están llamados a avanzar. Las comunidades
salesianas no son las únicas que deben revisar su modo de hacer.
Los seglares colaboradores son muchos, pero no todos están suficientemente
preparados ni formados como requiere la amplitud de nuestra misión.
Mientras, los capitulares no olvidan las expectativas de las comunidades:
unas expectativas serenas - dicen -, porque se comprende que el tema de
la colaboración con los seglares es vital y exigente. Pero existe
la convicción de que, si es cierto que al Capítulo le corresponde
dar indicaciones, también lo es que son las comunidades las que
tienen que disponerse a aplicarlas.
El cúmulo del trabajo capitular también se ve, en parte,
aliviado por el abundante uso del ordenador.
10. Llega la séptima comisión
Mientras las seis primeras comisiones y la Asamblea trabajan sobre el
tema específico del Capítulo («Salesianos y Seglares:
compartir en comunión el espíritu y la misión de san
Juan Bosco»), la séptima examina las observaciones y propuestas
llegadas de los Capítulos Inspectoriales y de algunos salesianos
sobre nuestro derecho propio (Constituciones y Reglamentos Generales) y
determinados aspectos de las estructuras de animación y gobierno
de nuestra Congregación.
El 7 marzo, don Luigi Zuppini y don Francesco Maraccani, respectivamente
presidente y portavoz de la séptima comisión, presentan a
la Asamblea su primer esquema de trabajo sobre algunos aspectos del gobierno
central, en particular sobre el dicasterio de Familia Salesiana y Comunicación
Social. Es la primera de una larga serie de presentaciones.
Después de un amplio debate en el aula y varios sondeos, el voto
definitivo es favorable a no introducir ningún cambio en los artículos
133 y 137 de las Constituciones, en los que se dice que la Familia Salesiana
y la Comunicación Social son dos dicasterios animados por un solo
consejero. Tras un voto negativo sobre el planteamiento actual (es decir,
un solo consejero para la Familia Salesiana y la Comunicación Social),
en la votación de sondeo la mayoría prefiere, al final, lo
seguro a lo incierto. Se insiste en la importancia y urgencia de la Comunicación
Social, pero la cuestión se deja substancialmente para cuando se
haga la verificación global sobre el funcionamiento de las estructuras
de gobierno, que el XXIV Capítulo General confía al nuevo
Consejo General para el próximo sexenio.
Otro esquema de la séptima comisión se refiere a una nueva
distribución de los grupos de inspectorías. El debate es
animado, a veces doloroso, por los cambios de organización que requiere
la nueva situación, producida, verbigracia, por la caída
de los muros políticos, por la vitalidad del "Proyecto África",
por la marcha que lleva la Unión Europea y por la perspectiva de
integración de las dos Américas. La geografía mundial
salesiana queda modificada por el voto de la Asamblea del 28 marzo: se
constituye la Región África; las inspectorías de Canadá
y Estados Unidos se unen a las del Pacífico-Caribe; la Región
Atlántica incluye también a Chile al lado de Argentina, Paraguay,
Uruguay y Brasil; Australia va con Asia; Gran Bretaña e Irlanda
se juntan con Europa del centro y norte, que incluye también el
Este europeo, Polonia y los Balcanes; Francia se junta con España,
Portugal y el sur de Bélgica. No cambia la Región de Italia
y Oriente Medio.
Amplia mayoría obtiene un orientación operativa que confía
al Rector Mayor con su Consejo un estudio atento sobre el funcionamiento
del Consejo General con la ayuda de expertos.
Se tiene en cuenta la aceleración de la historia al aprobar la
limitación del tiempo de los miembros del Consejo General en un
mismo sector de actividad (Const. 142). El Capítulo decide que los
consejeros sólo pueden ser reelegidos una sola vez para el mismo
puesto.
Análoga limitación se propone para el Rector Mayor (Const.
128); la Asamblea no acepta tal propuesta por un solo voto.
La séptima comisión vuelve de nuevo en la última
semana de Capítulo. Durante la primera sesión del 16 abril
la Asamblea aprueba una orientación y un cambio en el artículo
3 de los Reglamentos Generales. Dicha orientación, que el XXIV Capítulo
General confía al Rector Mayor con su Consejo, se refiere al estudio
sobre la posible forma "mixta"' de nuestra Congregación,
a la luz de la exhortación apostólica Vita consecrata.
El cambio en los Reglamentos se refiere a la presencia de la juventud femenina
en nuestras obras.
11. Elección del Rector Mayor
Cuando ha pasado casi un mes de Capítulo llega el momento importante
de las elecciones.
Por la tarde del 18 de marzo comienza el discernimiento, guiado por
el marianista P. José Mª Arnaiz, quien señala cuatro
condiciones para discernir bien: rezar (oración de intercesión,
de purificación, de iluminación y de acción de gracias),
hablar y dialogar con sinceridad; buscar criterios en la Asamblea sin debate,
y, especialmente, considerar personalmente tres puntos: conocer los retos
actuales de la Congregación Salesiana en el umbral del tercer milenio,
pensar en el perfil de las personas que deberán guiar la respuesta
a los retos, y aplicar dicho perfil a las personas concretas con que se
cuenta.
A las 10.25 horas del 20 de marzo, el regulador, don Antonio Martinelli,
anuncia el comienzo de la votación para elegir al Rector Mayor.
Distribuidas las papeletas electorales, se llama individualmente a cada
elector para que deposite su voto en la urna. Los escrutadores inician
su trabajo.
A las 11.00 horas resulta elegido, en el primer escrutinio, como octavo
sucesor de san Juan Bosco, don Juan Edmundo Vecchi, que recibe el prolongado
y cordial aplauso de los presentes.
A tenor del Reglamento, dado que el elegido es también presidente
de la Asamblea, el Regulador llama al capitular más anciano para
que proclame el resultado. Don Ernest Macák, inspector de Eslovaquia,
de 76 años, por primera vez miembro de un Capítulo General
y ex prisionero de las cárceles comunistas, se dirige a la mesa
de Presidencia. A la fórmula ritual, don Juan Vecchi responde: «Acepto».
Varios capitulares indios suben rápidamente al palco y ofrecen a
don Juan una espléndida corona de flores blancas.
Los capitulares pasan de uno en uno a congratularse con el nuevo Rector
Mayor. Todo ello ante los fulgurantes "ojos" de las máquinas
fotográficas.
A las 12 y cuarto, en la capilla central de la Casa Generalicia, se
canta un solemne "Te Deum" de acción de gracias, se reza
la oportuna oración de los fieles por el nuevo Rector Mayor y siguen
las primeras palabras de don Juan Vecchi como sucesor de san Juan Bosco.
La fiesta externa comienza durante la comida con cantos y brindis. El
23 marzo por la noche hay una velada de homenaje en honor del Rector Mayor.
Participan varios grupos de la Familia Salesiana y las comunidades formadoras
de Roma.
12. Elección del Consejo General
Los colaboradores del Rector Mayor, es decir, los miembros del Consejo
General, se eligen con el mismo método de discernimiento, que dirige
el mencionado P. Arnaiz.
El discernimiento para el Vicario del Rector Mayor comienza el 21 de
marzo por la mañana. Se rellena una hoja con las cualidades que
debería tener quien sea elegido para este cargo. Más tarde
se comunica el resultado. La primera cualidad que se pide al vicario es
la "complementariedad con el Rector Mayor". Por la tarde sale
elegido, para este cargo y en el primer escrutinio, el P. Luc Van Loo.
El día 22 de marzo, en primera convocación de la asamblea,
se dan los resultados del sondeo de discernimiento para los consejeros
generales de sector. A 11.00 se hace la primera votación para el
consejero de Formación, que confirma en primera votación
a don Giuseppe Nicolussi.
Para la Pastoral Juvenil se procede a un nuevo discernimiento, para
tener claras las indicaciones sugeridas. A primera hora de la tarde, y
en primera votación, se elige consejero general de Pastoral Juvenil
a don Antoni Domènech.
Sigue la elección para los consejeros generales de Familia Salesiana
y Comunicación Social y de Misiones, cargos para los que se confirma,
respectivamente, a don Antonio Martinelli y a don Luciano Odorico.
El 23 de marzo por la tarde la Asamblea, convocada para elegir al ecónomo
general, disipa algunas incertidumbres y elige a don Giovanni Mazzali en
la primera votación.
Es el momento en que hace su ingreso en el aula magna la banda "Ragazzi
Don Bosco", de Nápoles, como para rubricar el final de esta
primera etapa electoral.
El 1 de abril por la tarde, después de la audiencia del Papa,
el P. Arnaiz reanuda el camino de discernimiento para elegir a los consejeros
regionales. Los grupos de las distintas regiones se juntan para hacer sus
propias votaciones de sondeo, que se comunicarán a toda la Asamblea
antes de la cena.
El 2 de abril por la mañana son elegidos, a la primera, los consejeros
regionales de África (don Antonio Rodríguez Tallón),
del Cono Sur de América (don Helvecio Baruffi), de "Australia-Asia"
(don Joaquim D'Souza) y del Norte de Europa (don Albert Van Hecke).
Como don Antonio Rodríguez Tallón, anterior regional ibérico,
es ya consejero de África, hay que proceder a un nuevo discernimiento
para la Región del Oeste de Europa.
Por la tarde del mismo día, también todos a la primera
votación, se elige a los restantes regionales: para el Oeste de
Europa a don Filiberto Rodríguez, para la Región de Interamérica
a don Pascual Chávez, para Italia y Oriente Medio a don Juan Fedrigotti.
En estas últimas votaciones sucede algo imprevisto. Por primera
vez en la historia salesiana, un Capítulo elige para el Consejo
General a alguien que no es miembro de la Asamblea capitular. El P. Pascual
Chávez, de Guadalajara (México), está terminando su
tesis doctoral en Madrid y Salamanca, cuando el Rector Mayor le comunica
por teléfono la elección de que ha sido objeto.
13. Los seglares en el XXIV Capítulo General
Por primera vez en un Capítulo General de los Salesianos abre
sus puertas a los seglares. Son veintiuno, entre hombres y mujeres de varios
continentes, jóvenes y adultos, que se encuentran como en su casa
porque la acogida no es sólo cordial, sino en condiciones de igualdad.
Se trata de cooperadores, antiguos alumnos, voluntarias de Don Bosco y
de otros grupos de la Familia Salesiana, jóvenes, colaboradores
y otros seglares.
Es una especie de prueba general de lo que, con el tiempo, debe ser
la colaboración de los salesianos y los seglares en las comunidades
y en las más variadas obras salesianas del mundo.
El objetivo de esta cumbre, inédita en la historia de nuestra
Congregación, es el futuro de la misión salesiana: la calidad
de su presencia y su fuerza de implicación dependerá en buena
parte de la capacidad que haya de intercambio entre salesianos y seglares
de la Familia Salesiana.
Es el Rector Mayor quien les da la bienvenida, el 25 de marzo por la
mañana, señalando, con palabras sinceras y no de circunstancias,
el hecho nuevo de la participación seglar en un Capítulo
General.
Los seglares proceden de todo el mundo salesiano. Hay 13 europeos (4
italianos, 3 españoles, 2 ingleses, 1 portugués, 1 austriaco,
1 checo, 1 francés), 6 han llegado de América (Estados Unidos,
Venezuela, México, Colombia, Brasil, Argentina) y 2 de Australia.
Las mujeres son 6, los hombres, 15; los jóvenes 6, y los demás,
adultos.
Durante la semana, los seglares presentan, por turno, la síntesis
de las aportaciones que habían enviado al Capítulo sus respectivos
grupos de origen. El aplauso que acoge vez por vez estas presentaciones
en la Asamblea dice mucho de la cordial acogida de los capitulares.
La semana de los seglares termina con la lectura del "Mensaje a
los seglares de la Familia Salesiana", preparado por sus 21 representantes
en el Capítulo.
El Rector Mayor, agradeciendo su aportación, entrega a cada uno
una medalla de san Juan Bosco. Sus palabras no quieren ser de adiós,
sino de envío al área seglar y a la comunidad salesiana.
14. Audiencia del Papa
Juan Pablo II recibe en audiencia al Capítulo General el lunes
1 de abril por la mañana.
Los capitulares, salen con tiempo en cuatro autobuses rumbo a San Pedro.
Rezan ante la tumba del Apóstol y se dirigen a la Puerta de Bronce
para subir a la Sala Clementina, donde les recibirá Su Santidad.
Después de una espera discreta, el Papa entra en la sala y es
acogido con un aplauso cálido y atronador.
Al principio de la audiencia, el Rector Mayor dirige a Juan Pablo II
un saludo de homenaje.
En su respuesta, el Sumo Pontífice habla del «secreto de
una acción apostólica valiente y fecunda: la adhesión
incondicional a Cristo crucificado y resucitado». El Santo Padre
insiste en la exigente tarea que distingue a la misión de los Salesianos:
«Ayudad a vuestros seglares a formarse como educadores».
Terminado el discurso, el Papa se acerca a los capitulares y saluda
uno por uno estrechándoles la mano mientras el Rector Mayor los
presenta indicando su lugar de origen.
15. La pausa de Pascua
La buena marcha de la preparación y debate de los documentos
de las seis comisiones, la elección del Rector Mayor y de su Consejo,
la semana compartida con los seglares y la audiencia del Santo Padre han
llevado al Capítulo hasta la Pascua.
Especialmente significativo para la comunidad capitular es el hecho
de estar juntos el Jueves Santo, para celebrar la eucaristía «In
Cena Domini». El Rector Mayor, elegido unos días antes, preside
la liturgia y subraya el sentido de la celebración.
Durante el Triduo Pascual, el Capítulo hace una pausa en su trabajo.
Un buen grupo de capitulares va a celebrarlo a Turín y Colle Don
Bosco, invitados por el inspector de Piamonte; otros se quedan en Roma
y asisten a las celebraciones del Sumo Pontífice.
16. Redacción y votación del documento final
El 4 abril, el Regulador comunica a la Asamblea que se ha formado un
"grupo de redacción" con cuatro capitulares. Se había
hablado de su conveniencia para dar unidad a la redacción del texto,
que se sometería de nuevo a la aprobación de la Asamblea.
El cometido de dicho grupo no es revisar el contenido, sino hacer una
redacción fácil, comprensible y sin el carácter de
exhortación apostólica, ya que debe ser un instrumento de
trabajo en las comunidades. Se pasan, pues, al mencionado grupo de redacción
los textos preparados por las comisiones y debatidos en el aula.
El 13 abril, según una "hipótesis de redacción
del documento final", presentada por el grupo, la Asamblea vota por
mayoría que el documento capitular, en su introducción, recuerde
el 12 de abril de 1846, día en que san Juan Bosco llega con sus
chicos a Valdocco.
Durante la última semana se entregan a los capitulares las tres
partes rehechas mediante un intenso y sacrificado trabajo del grupo redactor,
para su votación "iuxta modum".
Empieza así una nueva confrontación, cuyos interlocutores
son las comisiones, la Asamblea y el grupo de redacción. El documento
es analizado, en sus diversas partes, personalmente o en grupo, y votado
en la Asamblea, con la posibilidad de votar «iuxta modum» y
presentar las correspondientes observaciones para mejorar el texto.
Es una etapa que supone un trabajo asiduo y nada fácil, sobre
todo para llegar a las disposiciones u orientaciones concretas que sirvan
de guía a las comunidades.
Los días 19 y 20 abril se procede a la votación final
de las tres partes del documento. Se vota parte por parte y número
por número de todo el documento. Hay satisfacción general
al ver que en todos los puntos hay una convergencia que va mucho más
allá de la mayoría requerida. Al final se vota el documento
en su conjunto: su aprobación es acogida con un aplauso interminable.
17. Saludos y mensajes
El Capítulo camina hacia su final. Es el momento de la despedida
y de los mensajes, como muestra de fraternidad y de mutuo aliento.
Como destinatarios de los mensajes se ha pensado en los siguientes grupos:
jóvenes, Cooperadores, Antiguos Alumnos y Voluntarias de Don Bosco;
son los sectores que habían enviado al Capítulo un saludo
en su inauguración.
Para su redacción el Regulador había encargado a varios
capitulares un borrador, que después se entregó a los capitulares,
a fin de que hicieran sus observaciones y sugerencias. Ahora los mensajes,
debidamente revisados, se presentan a la Asamblea, que se pronuncia con
parecer favorable.
18. Clausura del XXIV Capítulo General
El viernes 19 de abril por la noche se celebra, en el aula magna, una
velada fraterna y jovial, en la que abundan las intervenciones. Es señal
de que el Capítulo está llegando a su fin.
Los cantos ejecutados por las distintas regiones, las imitaciones y
los relieves humorísticos de ciertos momentos del Capítulo
son para todos la rúbrica de una experiencia inolvidable de vida
salesiana.
El sábado 20 de abril es la clausura oficial.
Por la mañana, reunidos para la última asamblea general,
los capitulares cumplen los requisitos previstos por el Reglamento. Y,
cuando todos - capitulares e invitados - han firmado el acta final, el
Rector Mayor lee el discurso de clausura.
La concelebración eucarística, en que se renueva el acto
de ofrecimiento a María Auxiliadora, es el último acto del
XXIV Capítulo General y, simultáneamente, el "envío"
de cada capitular para que transmita a los salesianos y a las comunidades
educativo-pastorales la vivencia y el mensaje del Capítulo.
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